La creciente influencia económica de la mujer
La feminización de la economía parece ser una tendencia imparable. Tanto en su rol de consumidora como en la de productora de valor, la mujer viene ganando espacio en esta esfera, según un informe elaborado por la consultora Deloitte.El estudio indicó que las mujeres controlarán 20 billones de dólares del total del consumo global e influenciarán las decisiones de compra de 2011. "Se convertirán este año -anticipa- en la competitividad de las economías".En este sentido, aconseja que "invertir en ellas producirá un efecto de 'dividendo de género' que puede verse reflejado en un aumento de las ventas, en mercados expandidos y en una mejora en la contratación y retención de talento clave".La consultora destaca, además, que sólo en Estados Unidos "el número de mujeres con sueldos de seis cifras está aumentando el doble que los hombres. En este contexto, las empresas necesitan entender las preferencias de las mujeres y cómo hacer para entenderlas como consumidoras".Asimismo, el informe resalta que el 80% de las mujeres siente que los vendedores de inversión no entienden sus necesidades, mientras que el 50% siente la mismo de los vendedores de productos de salud y comida."Dado el poder del consumidor mujer, estos niveles de malestar pueden disminuir la competitividad", añade el reporte.Deloitte dice que las economías deben aprovechar todos los recursos de talento, ya que se avecina una población que envejece y una escasez de mano de obra calificada. Y aquí aparece la importancia de la mujer en su "rol de generadora de valor".El informe dice que la mitad de la fuerza laboral en el mundo es desempeñada por mujeres. Al respecto recomienda que las políticas e inversiones sean destinadas a la promoción femenina.Ya que "van a ser fundamentales en una economía global cada vez más dependientes de los activos intangibles de las personas, la marca y la propiedad intelectual".Según Grez Pellegrino, líder global del Sector Público de Deloitte, "el papel que juegan las mujeres puede afectar la competitividad económica, la salud fiscal, como también la estabilidad sociopolítica"."Los países -añade- tienen que tomar acciones específicas hacia la rectificación de cualquier brecha o deficiencia que puedan tener. En última instancia, los países que reúnan talento femenino dentro de sus fronteras van a ser más competitivos". Del informe de Deloitte se deduce que el peso que tiene la mujer en la rueda económica es cada vez mayor. Que la mitad de la fuerza laboral sea protagonizada por ellas, es todo un dato.Ese poder de compra convierte al género, a su vez, en una fuerza consumidora de gran alcance. Es lógico que quienes venden en el mercado -hacia los cuales se dirigen las recomendaciones de la consultora- afinen su puntería en este blanco.La pregunta antropológica que cabe, a partir de estos datos, es si esta situación de la mujer en la economía está en sintonía con los ideales de emancipación del género, o si en cambio equivale a una nueva servidumbre.¿Es la mujer sujeto u objeto de la economía? Aquí las interpretaciones se bifurcan. Por un lado están los que piensan que todo es un signo inequívoco de que la mujer ha ganado en capacidad de elección, en capacidad de actuar en forma autónoma.Otra corriente hace foco en la "mercantilización" de las relaciones humanas, de la manipulación de los consumidores por parte de las grandes corporaciones, un proceso en el cual la mujer aparece como víctima, al igual que el resto de las personas.Más allá de este debate, casi nadie discute la tendencia sociológica según la cual la economía se ha feminizado.
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