La crianza de los hijos y los límites
No por casualidad los griegos le daban tanta importancia a la educación. Los antiguos sabían que la clave de todo orden social descansa en la crianza de los hijos."Dime qué educación impartes y te diré qué sociedad tienes", sería el axioma básico. La formación del carácter de los niños y jóvenes, en la época antigua, era la base de la polis o ciudad.Todo cuanto el chico aprende después repercute en su conducta adulta en sociedad. En este sentido, ¿hay una conexión causal entre la crisis financiera mundial y la crianza?El psicólogo y pediatra francés Aldo Naouri cree que sí. En su opinión, la crisis fue provocada por individuos "que sólo piensan en sí mismos y en sus deseos"."Desde el punto de vista económico, son adultos con un profundo desprecio por el esfuerzo. Quieren ganar dinero, pero, sobre todo, no complicarse la existencia. Quieren todo sin hacer absolutamente nada como contrapartida", diagnostica.Pero la clave interpretativa de esta conducta, según Naouri, hay que buscarla en un modelo educativo en Occidente, que lleva por lo menos medio siglo, y que postula "la promoción del placer sin límites, el individualismo y su la potencia infantil".Naouri tiene 72 años y pasó su vida destacando el papel de las madres en la educación de los niños. "Hijas y madres", "Padres permisivos, hijos tiranos", "Educar a los hijos, tarea urgente", son algunos de sus muchos libros.Hace poco, entrevistado por el diario La Nación, el especialista criticó la extensión del mito igualitarista, exaltado por la revuelta del Mayo francés del '68, al mundo familiar."Creer que una relación horizontal con los hijos puede ser útil o satisfactoria es una locura. El vez de educar demócratas, los padres terminan produciendo dictadores", dijo provocativo.Naouri asegura que la ideología dominante de "prohibido prohibir" ha tenido y tiene un efecto devastador sobre las madres, quienes se han puesto así a disposición de sus hijos por temor a traumatizarlos."Es imprescindible evitar que los chicos tomen el poder. Las consecuencias son nefastas para la sociedad", destacó, al alertar sobre la íntima relación que existe entre la crianza y la estructura social."El problema es que esas madres son engañadas por un discurso de moda que las esclaviza, en vez de servirlas", sostiene el psicólogo y psiquiatra francés.Así describe el cuadro: "Imagínese que una madre se encuentra al volante de un vehículo. Su hijo es el pasajero a quien tiene que llevar a buen destino. Antes, había carteles indicadores. Había luces verdes y rojas, agentes para regular la circulación. E incluso habían puesto al lado de ella una suerte de copiloto, que era el padre de su hijo. Pero hace medio siglo le hicieron creer a esa madre que lo que vale la pena es el viaje, y no el destino. Amordazaron al copiloto y le sacaron los mapas".La madre de hoy, en su opinión, termina dándole al chico todo lo que quiere. Así como cuando estaba dentro de ella estaba en absoluta seguridad, construirá alrededor de su hijo "un útero virtual, infinitamente extensible, de donde nunca deberá salir".Es la entronización de una estructura psíquica que Naouri llama "perversión", una especie de "dejar hacer, dejar pasar" ante el deseo infantil.Así se ha eliminado el mecanismo por el cual los padres ponen límites a las pulsiones, que es la clave, según el psiquiatra, de la construcción del "vínculo social".Los padres han renunciado, presionados por la moda igualitarista, a decir: "No, eso no se hace". Y de esta forma están pariendo una generación de adultos que sólo piensan en sí mismos y en sus deseos. Una sociedad de sujetos que no han salido de la infancia.
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