La cuestión aborigen y la diversidad étnica
Hoy se celebra el Día Americano del Indio, para recordar a quienes habitaron originariamente este territorio y reivindicar los derechos actuales de las poblaciones autóctonas.Esta fecha surgió del primer Congreso Indigenista Interamericano, que tuvo lugar en Patzcuaro (México), el 19 de abril de 1940, en el que participaron representantes de las distintas etnias americanas.En esa ocasión se emitió un documento donde se expresó que, dada la situación de empobrecimiento y de discriminación económica de estos pueblos, era necesario que se les reconozca el derecho a la tierra donde habitan, la igualdad de oportunidades y el respeto a los valores de su cultura.En conmemoración de este acontecimiento, se instituyó el Día Americano del Indio. Argentina adhirió al documento de Patzcuaro y se sumó a la celebración en el año 1945, mediante el decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 7550.Sin embargo recién en 1994 se reconoció en la Constitución Nacional la preexistencia de los pueblos autóctonos, el derecho y respeto a su identidad, el derecho a una educación intercultural y el reconocimiento de la personería jurídica.La herencia cultural indígena ha sido reevaluada en las últimas décadas y a ello ha contribuido la investigación antropológica. En Gualeguaychú es conocida, en este sentido, la ímproba labor realizada por el profesor Manuel Almeida.Gracias a sus trabajos arqueológicos la ciudad se ha apropiado, ha hecho suya, la cultura chaná, el grupo étnico originario que pobló esta zona antes de la llegada de los europeos.La cuestión aborigen nos coloca ante la dimensión antropológica de la Argentina. Y a poco que uno profundice se topa aquí con lo plural y lo heterogéneo.En nuestro territorio conviven no sólo razas y culturas, sino varios niveles de historia. La realidad humana de los pueblos aborígenes existentes -y que conforman una población de más de un millón y medio de personas- es no obstante desfavorable respecto de otros grupos.La asimetría obedece al hecho de que Argentina -al igual que otros países latinoamericanos- emergió del choque cultural entre los españoles y otros colonos europeos, por un lado, y los indios conquistados y los africanos traídos como mano de obra esclava, por otro.Hay razones históricas para creer que el biotipo blanco europeo quiso imponer su modelo a las otras partes, sin advertir que la realidad biológica, psíquica y cultural del territorio era diversa.Y las épocas pretéritas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. La beligerancia étnica, por tanto, está latente.En este sentido, ¿cómo hacer para que el deseo de justicia étnica no se transforme en revancha, exaltando así la unilateralidad que se critica?Lo ideal sería instaurar el respeto de la diversidad cultural en una atmósfera de tolerancia mutua. La riqueza étnica del país, así, en lugar de ser un motivo para el repliegue y la exclusión de los grupos humanos, debería ser una plataforma para el enriquecimiento muto.Los antropólogos utilizan la palabra "otredad" para explicar el descubrimiento del "otro", que es cualquier persona percibida como diferente y que nos sirve para "interdefinir" nuestra identidad.Lo otro cultural y étnicamente diferente, no debería ser lo ajeno y externo absolutamente. Si existe y persiste, es porque es parte, está adentro. La otredad, así, es constitutiva de Argentina.
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