La cultura digital es un fenómeno imparable
Como una red mundial de computadoras interconectadas para uso masivo del público, aparece por primera vez en 1995. Después de veinte años, 2.080 millones de personas están conectadas a Internet en el mundo entero.Es tan vertiginosa la expansión de esta herramienta y tan radicales los impactos que produce ha nivel sensorial, psicológico y social, que se habla de revoluciónUna revolución, parafraseando a Ortega y Gasset, que no se rebela contra los abusos, sino que modifica de raíz los usos, que introduce en suma una ruptura en la vida de las personas, sobre todo en la manera que perciben el mundo.Internet y el conjunto de las tecnologías audiovisuales han dado un nuevo vigor al famoso lema de McLuhan: "El medio es el mensaje". Y a su profecía de la "aldea global", al hablar de un mundo conectado gracias a los medios electrónicosComprender la era digital se ha convertido, por tanto, en un desafío intelectual de época. Echar luz, volver inteligible el proceso que ha trastocado las condiciones tecnoambientales imperantes, se ha vuelto una faena imprescindible.Los tecnólogos no tienen dudas: la visualización digital está sustituyendo a la Galaxia Gutenberg, a la hegemonía de la palabra escrita, así como ésta con la imprenta (siglo XV) dejó atrás la etapa de transmisión de la información basada en la oralidad.Uno de ellos, Kevin Kelly, un referente obligado en materia de nuevas tecnologías, un etnógrafo digital como él se llama, considera que la cultura digital se expande con una lógica arrolladora.Kelly asegura que hay algunos conceptos de largo plazo que dominarán el modo de acceso de la gente a la información. El tránsito del libro a las pantallas, según él, es indetenible."Hoy, están en todos lados, en las paredes de los edificios, en los aviones, en los celulares, en los ascensores. ¿Alguien hubiera creído realmente hace apenas 20 años que leeríamos libros en un celular?", reflexionó en una reciente conferencia."Sospecho, aunque resta ver qué fuerzas se impondrán, que la gente buscará tener una sola pantalla para todas las acciones: ver TV, mails, juegos, diarios, Internet", anticipó.El otro concepto asociado a la cultura digital es el de interacción. Por ejemplo: los niños, dice el tecnólogo, no leen, sino que tocan. Hay toda una gestualidad, más allá de las actividades textuales, que incorporan al cuerpo.También está el fluir como concepto clave. "Es muy claro cuando se piensa en el océano de información: es inasible, literalmente, y la consigna será no ya cómo ordenar esa data sino cómo interpretar su flujo", refiere Kelly.Otro punto de ruptura se vincula al hecho de que con ellas el acceso es más importante que la propiedad, lo que supone un cambio de paradigma en el consumo de bienes culturales."Hay ejemplos en la industria del cine, de la música. El acceso es clave: un servicio me permite escuchar cuanto quiera casi toda la música disponible (...) Era impensado años atrás. Ocurre hoy y cambia el valor de la compra, el concepto de propiedad no sólo porque las cosas sean gratis, sino porque cada vez más pagamos el servicio de acceso y no el producto", refiere el especialista.Como sea, toda transformación tecnológica es ambigua. Si por un lado amplía las posibilidades humanas, y resuelve problemas viejos, plantea a la vez nuevos dilemas, y hace emerger nuevos problemas.Hay toda una literatura que hace foco actualmente en los efectos colaterales de la red. Por ejemplo: Internet es técnicamente un espacio público más poderoso que la plaza clásica; sin embargo cada vez más es colonizada por una lógica comercial.
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