La década de los 90 marcó un acentuado retroceso del Estado en la economía
Escribo las siguientes líneas en respuesta a la opiniones vertidas por el contador Fernández en el diario el Día, donde se discute la protección legal y efectiva que tiene el derecho de propiedad.Gustavo Flores MoussouOpinión El profesor Ángel Eduardo Gatti nos recuerda que el derecho es un instrumento de control social que el grupo dominante impone. En nuestro país el orden jurídico concede derechos sociales, pero legitima un sistema de apropiación del trabajo ajeno y de acumulación capitalista, donde la propiedad está muy bien protegida.El plan económico de ideología liberal implementado por la dictadura militar demostró los desastres que causa la economía desregulada. El sistema republicano reinstalado no capto las demandas populares transformándolas en leyes que ampliaran enormemente los beneficios para las clases asalariadas. Es más, varios proyectos en materia de derechos sociales, de legisladores como Ricardo Cornaglia, fueron boicoteados por el lobby empresarial y desde el propio ejecutivo nacional.La década de los 90 marcó un acentuado retroceso del estado en la economía, víctima de privatizaciones y desregulaciones. Entre las herencias la dicho periodo encontramos aun vigente la legislación pro-patronal de riesgos, representando un triunfo del lobby de la UIA.El empleo no registrado sigue conviviendo junto con otras formas de precarización laboral como el uso de "pasantías" y la inmoralidad de la tercerización. Esta última apoyada por el ejecutivo nacional como demuestran las escuchas del caso Mariano Ferreyra, víctima de una patota sindical que defendía un negocio millonario.Otros temas que siguen vigentes son el mandato ignorado de participación en las ganancias, la falta de estabilidad del empleo del trabajador privado, y la socialización del riesgo empresario en casos de despido por fuerza mayo o disminución del trabajo.Todos estos hechos nos permiten afirmar que libertad económica sigue primando frente a los derechos sociales en nuestro país.La prosperidad debe ser discutida en términos que aseguren la justicia social. De esta forma se puede también proteger las conquistas liberales como la democracia, ya que las libertades individuales se vuelven ilusorias frente a un poder de hecho de aquellos individuos económicamente más poderosos.
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