La declaraciones de los deberes humanos
Hay intelectuales que vienen proponiendo que las Naciones Unidas (ONU) proclamen en el siglo XXI una Declaración de los Deberes del Hombre, como lo hizo en el siglo XX con los derechos humanos.Una primera iniciativa la acaba de materializar un grupo de académicos, que elaboró un borrador sobre deberes, a partir de la sugerencia realizada por el fallecido escritor portugués José Saramago.El autor de "El Evangelio según Jesucristo" y "Ensayo sobre la lucidez", entre otras obras célebres, propuso efectivamente una declaración de ese tipo durante el acto de recepción del Premio Nobel de Literatura, en 1998.En esa ocasión Saramago dijo: "Nos fue propuesta una Declaración Universal de Derechos Humanos y con eso creímos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo comience a ser un poco mejor".El guante lanzado por el escritor portugués fue recogido por un grupo de académicos e intelectuales, bajo los auspicios de la Fundación Saramago, el centro de estudios World Future Society y la Universidad Autónoma de México (UNAM).De esta manera, el primer borrador de la llamada "Carta de los Deberes y Obligaciones del Ser Humano" fue presentado ante las Naciones Unidas, para que se abra allí una discusión.La iniciativa empalma con un diagnóstico compartido por algún sector de la opinión pública respecto de que hay una tendencia reivindicativa que muchas veces se hace a costa de olvidar las obligaciones.Se cree que es correcto reclamar lo debido, pero siempre y cuando la noción de derecho no desplace o sepulte la de deber, como si se pudiese siempre pedir, pero sin dar nada a cambio.La filósofa francesa Simone Weil (1909-1943), sostenía que derechos y deberes no pueden escindirse. Son una polaridad que, si es disuelta, deja sin significado a cada término."No hay derecho sin obligación, pues un derecho no es eficaz por sí mismo, sino sólo por la obligación a la cual corresponde", escribía.Una posición en la cual sólo cabría la actitud reivindicativa, sería como pretender pensar que no se debe nada a nadie, sería instalar el deseo arbitrario de cada quien, al cual se exime de toda responsabilidad.En su en encíclica 'Caritas in Veritate' el Papa Benedicto XVI le dedica al tema algunos párrafos. "En la actualidad -dice-, muchos pretenden pensar que no deben nada a nadie, sino a sí mismos. Piensan que sólo son titulares de derechos y con frecuencia les cuesta madurar en su responsabilidad".Y añade: "Es importante urgir una nueva reflexión sobre los deberes que los derechos presuponen, y sin los cuales éstos se convierten el algo arbitrario".Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado más grande y sangriento de la historia de la humanidad, donde además se aniquiló a millones de seres humanos en campos de concentración, y dos bombas atómicas arrojadas en Hirosima y Nagasaki llenaron de horror al mundo, la sociedad humana alumbró la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento que se firmó en 1948."Pero ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que nos corresponden", ha dicho Saramago, bajo cuya inspiración se impulsa una carta que recoja las obligaciones del ser humano, con la idea de que el mundo comience a ser un poco mejor.
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