La demencia y el alzheimer involucran a todos
Hoy existen registros que demuestran que el hombre habita nuestro continente americano desde hace aproximadamente 10 mil años. Aunque en aquella época los pobladores eran muy escasos y podríamos suponer, según evidencias científicas, que el promedio de vida de las personas no superaba los 15 años de edad, lo que hoy alcanzaría a vivir un perro domesticado y bien cuidado. Posteriormente, 8 mil años después, ya en la era grecorromana, en las proximidades del año 1 después de Cristo, los testimonios científicos aportan que el hombre alcanzaba a vivir hasta los 20 años en promedio.Por Dr. Julio ZarraEspecial para El DíaDel año 0 al siglo XXIY desde ahí, que la población empezó a crecer demográficamente generación tras generación y su expectativa de vida también era cada vez mayor. Así, en el año 1000 después de Cristo, ya las personas vivían hasta los 30 años aproximadamente. Y hacia mediados del siglo XVIII, en que empezaba a definirse la era de la Edad Contemporánea, con la revolución francesa, la revolución industrial (novedoso momento definido por acontecimientos que generaron transformaciones aceleradas en la economía, la sociedad y la tecnología) y posteriormente la fundación de lo que hoy es nuestro país, se alcanzó un promedio de vida de 40 años de edad. Y ya para comenzado el siglo XIX el hombre era todo un longevo, la expectativa de vida rondaba los 45 años de edad. Llegando a los 50 años en los comienzos del siglo XX, cuando el Charleston (baile muy alegre y expansivo, variedad del foxtrot) hacía furor en los Estados Unidos y se "contagiaba" hasta los confines del mundo occidental. Para luego alcanzar los 55 años promedio, en la década del 30, cuando Aldous Huxley escribía "Un mundo feliz", se estrenaba la primera versión cinematográfica de King Kong, Picasso pintaba el "Guernica" y se desataba la primera guerra mundial. No mucho después, en los años de la década del 40, cuando Rita Hayworth se convertía en un símbolo sexual en el mundo entero y en los años 50, cuando Frank Sinatra grababa discos que se escuchaban hasta en el lejano Oriente, la expectativa de vida ya se ubicaba en 60 años de edad promedio. Hoy, ya en el siglo XXI, cuando el hombre a superpoblado demográficamente nuestro continente americano, con un número de 700 millones de personas, también la elevación de la expectativa de vida ha crecido bien proporcionalmente, llegando a los 78 años de edad promedio en América del Norte y 72 en América del Sur. Con cifras diferentes, pero siempre crecientes, en los distintos continentes: 80 años para Europa, 67 para Asia y 49 para África. Expectativa de vida en el mundo actualSegún los reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el promedio mundial de la esperanza o expectativa de vida de una persona en la actualidad es de 66 años, calculándose que se elevará a 73 para el año 2025. Cifras que por supuesto varían en cada continente y en cada país. Por ejemplo, en nuestra madre patria, España, se ha establecido en 79 años para el hombre y 86 para la mujer. En la Argentina, actualmente la esperanza de vida al nacer es de 73 años y para el 2025 estiman que será de 78 años. Esto significa que en nuestro país se vive más que en Brasil donde la esperanza de vida actual es de 67 y subiría a 74, o que en Angola donde es de 46 y crecería a 60. Pero menos que en Chile donde hoy se vive hasta los 75 y en el 2025 podrían vivir hasta los 79 años de edad. También pronosticó la OMS, que los países que en el año 2025 encabezarán las expectativas de vida más altas, serán Islandia, Italia, Japón y Suecia, los bebés que nazcan entonces vivirán en promedio hasta los 82 años. Esto provocará y ya está provocando un fuerte impacto en la salud Pública mundial, y generará un importante desequilibrio en el sistema socio-productivo mundial, porque un número cada vez más reducido de personas en edad productiva tendrá que mantener a un número creciente de personas ancianas dependientes. Una de cada 10 personas en el mundo tendrá más de 65 años en el 2025 y su número se habrá elevado hasta los 800 millones comparado con los 390 millones actuales. Natalidad versus mortalidadAsí también, en este nuevo siglo, en la "era de la Internet", han descendido notoriamente las tasas de natalidad. Cada vez las mujeres tienen menos hijos, cada año nacen menos niños en América y en el mundo entero, pasamos de un promedio de 5 hijos en 1955 a 2 hijos en la actualidad, en el mundo. También, conjuntamente con esto, han aumentado las tasas de mortalidad infantil en los países subdesarrollados, entre los que, con mucho pesar, nos incluimos. Cada año mueren más niños en nuestro país, por ejemplo en Buenos Aires, según la Dirección General de Estadísticas y Censos, en el año 2008 morían en la ciudad de Buenos Aires 7 niños cada mil, menores de 1 año, para aumentar a 8 en el 2009 y a 10 niños cada mil durante el año pasado en Buenos Aires, con una tasa de mortalidad infantil de 14 niños cada mil, de promedio en todo el país. Entonces, si cada vez hay menos niños en nuestra sociedad (porque nacen menos y mueren más) y los avances de la medicina con los cuidados de la nueva disciplina: la Geriatría, han prolongado tanto la expectativa de vida, estamos en presencia de una inmensa mayoría de ancianos. Una población mayoritariamente "vieja". Y con cada vez más "viejos", según los augurios de la OMS, la población anciana crecerá un 88 % en los próximos 25 años, en contraste con el 45 % de la población en edad activa laboral.Otra paradoja: mejor expectativa de vida, pero con más enfermos y enfermedadesPero la gran paradoja es que a pesar de los grandes avances de la Medicina (con el creciente desarrollo de vacunas, elaboración de fármacos cada vez más eficaces, erradicación de enfermedades infecciosas, etc.) que han permitido que creciera la expectativa de vida de la forma en que viene creciendo, también han crecido enormemente las enfermedades de la ancianidad: hipertensión arterial, cardiopatías, síndromes metabólicos (Diabetes, dislipemias: aumento del colesterol y triglicéridos) enfermedades reumáticas, disfunciones tiroideas y enfermedades orgánicas cerebrales, tanto de origen vascular, como la que antiguamente llamábamos arterioesclerosis (hoy llamada demencia vascular o multiinfártica), como de origen degenerativo, como el Mal de Alzheimer.La pregunta es: HOY ¿hay más enfermos de Alzheimer que antes?, ¿hay más Alzheimer que hace 100 años atrás cuando se descubrió? ¿O tan solo más que hace 50 o 10 años atrás? La respuesta es: SI, hay más enfermos de Alzheimer que antes. Pero no porque el Alzheimer haya cobrado formas más malignas que antes o se haya "propagado", sino lo que se ha "propagado", es la ancianidad, que lo posibilita. Al haber cada vez más ancianos, hay cada vez más Alzheimer. A diferencia de las otras enfermedades de la ancianidad que cuentan con recursos terapéuticos cada día más eficaces, el Alzheimer es proporcionalmente y numéricamente cada vez más y más frecuente. Y los recursos terapéuticos para evitar o detener la enfermedad, van en cámara lenta, en relación a otras patologías y en relación a su importante aumento. Si hoy contamos con más de medio millón de argentinos diagnosticados de Alzheimer, más todos los no diagnosticados y no tratados (que seguramente superan ampliamente ese número), para el año 2025 suponemos prospectivamente, que se llegará a los 2 millones de enfermos. Antiguamente las personas morían antes de contraer Alzheimer. Ahora, al vivir más años, se da la posibilidad a que aparezcan todas las enfermedades de la ancianidad, entre las que el mal de Alzheimer pueda ser quizá la más temida de contraer.La conclusión es: más salud = más prolongación de la vida = más ancianos = más Alzheimer. Por lo tanto, la segunda conclusión debe ser: más salud = más prevención = MÁS SALUD = MÁS PREVENCIÓN!!! Más prevención = menos Alzheimer.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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