La demografía, clave para el futuro
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¿Hay cabida para tanta gente en la Tierra, en un contexto de crisis ecológica? ¿Puede una Europa rica y envejecida detener la avalancha incesante de inmigrantes africanos y asiáticos? Estos interrogantes de actualidad, aunque en apariencia no están conectados entre sí, tienen sin embargo algo en común: consideran un factor que suele soslayarse pero que es decisivo: el cambio demográfico.En el siglo XIX el economista y pastor anglicano Thomas Robert Malthus aguó la fiesta del optimismo industrial al sostener la tesis de que mientras la producción de alimentos aumenta en forma aritmética, la población lo hace geométricamente. Así nació el "malthusianismo", una visión deprimente sobre el futuro de la humanidad. A menos que se reduzca voluntariamente la tasa de natalidad, la raza humana se encamina a una crisis inevitable, sostiene esta posición."Sostengo que el poder de la población es infinitamente más grande que el poder de la tierra para producir la subsistencia del hombre", escribió en 1798 Malthus.¿Qué diferencia hay entre esta postura y la que pone en duda hoy si es compatible el crecimiento demográfico y la conservación del medio ambiente en condiciones aceptables para la vida humana, y que goza de gran predicamento académico?El fantasma de Malthus sobrevuela cada vez que se sospecha sobre la sostenibilidad de la raza humana en un planeta en crisis ecológica. Hay pocas ideas más inquietantes que la que sostiene que el homo sapiens está creciendo y explotando los recursos de la Tierra con tanta rapidez que se dirige a su autodestrucción inevitable.El factor demográfico, como tendencia que está llamada a modificar el mundo humano en el futuro, por encima de cualquier otra consideración, aparece ante el hecho de que la gente vive cada vez más tiempo.La tecnología, el mejoramiento de las condiciones de vida y los avances médicos han producido un cambio radical e inédito en la composición demográfica de la población mundial.A principios del siglo XIX la expectativa de vida a nivel mundial era de 31 años: hoy es de 69 años. Una proyección indica que para 2030 la mitad de la población de los Estados Unidos tendrá 65 años.La demografía está impactando de lleno en la sociología política del mundo y va camino a producir cambios radicales en la constitución de los Estados y repúblicas del futuro.La migración masiva de latinoamericanos hacia Estados Unidos, por caso, no sólo ha cambiado en los últimos años la composición de la sociedad estadounidense, sino que explica en el plano político las chances electorales de Donald Trump, el candidato republicano que hace campaña con un discurso xenófobo.Europa ya no será la misma a causa de la demografía. Eso piensa el periodista Gideon Rachman, del Financial Times, quien acaba de escribir sobre el ocaso de la raza blanca europea, otrora hegemónica.En la época colonial Europa, dice, practicó una especie de imperialismo demográfico, cuando los europeos blancos emigraron a todos los rincones del mundo.Ahora la migración de africanos, árabes y asiáticos a Europa representa la reversión de la tendencia histórica. "Europa es un continente rico y envejecido cuya población está estancada. Por el contrario, las poblaciones de África, el Medio Oriente y Asia del Sur son más jóvenes y pobres y crecen rápidamente", sostiene Rachman.Según su opinión, en Europa se está produciendo una mutación biopolítica de proporciones, efecto directo del cambio demográfico.
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