La deriva de EE.UU. hacia el espionaje
Los golpes terroristas sufridos por Estados Unidos han generado un temor extremo. La consecuencia es un Estado que cual Leviatán pretende controlar y vigilar a los ciudadanos, aunque en detrimento de la privacidad.El dilema seguridad versus libertad se ha convertido en el entripado del país del Norte, luego de que su sistema de defensa fuera vulnerado por ataques terroristas.Los aviones estrellados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 han tenido la repercusión que algunos analistas esperaban: un Estado paranoico que extremó al máximo las medidas de vigilancia en nombre, curiosamente, de la libertad.Hay cierta lógica en el enunciado, porque ¿se puede ser libre en la inseguridad, en la amenaza constante? No es posible gozar, efectivamente, de la libertad en un contexto en el cual la vida corre riesgo.En los regímenes totalitarios no es una disyuntiva, porque directamente se sacrifica la libertad a favor del absolutismo estatal. El problema surge en sociedades cuya razón de ser es la libertad ciudadana, como en Estados Unidos.¿Cómo hacen para defenderse, aumentando los controles, sin afectar ese valor sagrado, consagrado por la Constitución? En suma, ¿como garantizar la seguridad en un régimen de libertad?Éste es el tema que hoy se debate en Estados Unidos, a raíz de las denuncias referidas al avance estatal sobre la privacidad de los ciudadanos, producto del espionaje y vigilancia de agencias de seguridad de ese país.Personas que han trabajado para esas agencias han venido ventilando las extralimitaciones del poder del Estado, dando a conocer los mecanismos de control de los servicios de inteligencia sobre las personas.No hace mucho Bradley Manning, analista de inteligencia, filtró datos a WikiLeaks sobre las guerras de Irak y Afganistán, y de esta manera el público se enteró de las maquinaciones de los espías estatales durante la gestión de George W. Bush.Ahora es Edward Snowden, un ex contratista de la CIA, que desde Hong Kong, adonde se refugió, ha hecho revelaciones inquietantes sobre el masivo monitoreo de comunicaciones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en declaraciones al diario británico 'The Guardian'.Allí dice que el gobierno de Barack Obama recolecta información de cuentas de telefonía, mail y chat de usuarios de empresas como Apple, Facebook, Google, Skype y Microsoft."Estoy dispuesto a sacrificar todo esto porque no puedo, en mi alma y mi conciencia, permitir al gobierno (...) que destruya la vida privada, la libertad de Internet y las libertades fundamentales de todo el mundo con este enorme sistema de monitoreo", aseguró este ingeniero informático de 29 años.Snowden dijo que decidió salir a hacer estas revelaciones porque le preocupa el "creciente y peligroso" poder de los Estados sobre los ciudadanos. Por su lado la prensa de Estados Unidos, a raíz de estos episodios, apuntó contra el gobierno."Los decepcionantes métodos del Gran Hermano Barack". Así tituló la periodista Maureen Dowd un artículo en 'The New York Times', recordando el sistema de control totalitario de la célebre novela '1984' de George Orwell."Los norteamericanos quieren sentirse seguros, pero no a costa de contaminar los valores que nos hacen ser norteamericanos", refiere Dowd criticando la falsa opción entre las libertades ciudadanas y la seguridad del país.Todo indica, en suma, que la deriva hacia la vigilancia del Estado norteamericano se está pareciendo para muchos ciudadanos a un verdadero asalto a la intimidad.
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