La dieta argentina con baja calificación
Según un estudio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), los argentinos desaprueban en alimentación. En cantidad y variedad de consumo, reúnen 42 puntos sobre 100. Un índice que revela un déficit incluso cultural.Los principales motivos de la baja calificación obedecen al menor consumo de hortalizas, frutas, legumbres, pastas de trigo duro y cereales integrales. Y por otro lado, por el exceso de consumo de cortes grasos de carnes, azúcares y sodio.El puntaje lo dio la Cátedra de Economía de la Escuela de Nutrición de la UBA. Y esto sobre la base de comparar el Índice de Alimentación Saludable IAS -que mide las cantidades consumidas de cada grupo de alimentos-, con las cantidades recomendadas en una dieta sana, sobre todo por la Organización Mundial de la Salud (OMS)."Hay una clara resistencia a la incorporación de hortalizas, frutas y legumbres en la dieta diaria, tanto como fuente es la preferencia por altos consumos de carne vacuna y grasa", reconoció ante Clarín Sergio Britos, profesor de la Escuela de Nutrición de la UBA."Más allá de la cultura alimentaria que nos caracteriza como argentinos, también hay una cuestión de facilidad de preparación a favor de las carnes y en contra de las verduras y legumbres combinada con falta de cultura o habilidades culinarias. Y esto es una barrera para agregar variedad a la dieta", explicó.Se comen hortalizas y frutas, pero menos de lo que se debiera. Es decir el balance aquí es negativo. Los nutricionistas al respecto suelen decir que las papas ocupan dos tercios del consumo de hortalizas. Y después viene el tomate.Nuestra canasta de verduras se acaba ahí: papa, tomate, un poquito de lechuga y zanahoria, y nada más. No comemos otra cosa, siendo que la variedad del grupo de hortalizas es enorme.La mala calidad alimentaria está estrechamente ligada a un mal que aqueja a la población: el aumento de la obesidad. Para Ana Jufe, especialista en tratamiento de trastornos alimenticios, el estudio de la UBA no hace más que confirmar lo que se sabía."Es cierto que se consumen menos frutas, verduras, legumbres y cereales integrales que lo ideal, y lo mismo pasa con las carnes magras y los lácteos descremados. Creo que influye mucho lo económico, ya que los alimentos que menos se consumen son los más caros", sostuvo.Algunos estudios demuestran que sólo 4,8% de los argentinos ingiere la cantidad adecuada de frutas y verduras, que es de cinco porciones del tamaño de una manzana chica.El promedio de consumo de frutas y verduras en el país es de 1,9% (menos de 200 gramos diarios, cuando lo recomendado es 400 gramos).Más allá del costo de los alimentos, Britos considera que la variable cultural incide mucho. Al respecto ejemplificó que no es cierto que las pastas engorden, como se cree. "La gente desconoce las bondades de una buena pasta de sémola, mientras que consume en exceso pan, papa o alimentos a base de harinas muy refinadas", explicó.En su opinión, "la educación alimentaria es una asignatura pendiente. Se pierde una oportunidad valiosa en las escuelas para educar el gusto y las elecciones alimentarias".Y añadió: "Comer sano es más caro y en un país como el nuestro, en el que muchas áreas se subsidian, nunca se reparó en la importancia de incentivar mejores patrones alimentarios: los subsidios o los planes alimentarios o la inversión en comedores deberían incorporar objetivos de nutrición saludable, haciendo llegar a quienes más lo necesitan más verduras, frutas o pastas y menos harinas, azúcar o carnes".
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