La dieta, eje de una polémica de época
La vieja concepción hipocrática según la cual somos lo que comemos no es trivial. La dieta alimentaria de hecho se ha convertido en un terreno de controversia, donde distintas escuelas esgrimen argumentos antropológicos.El patrón de alimentación viene dando lugar a la proliferación de teorías disímiles, muchas de ellas antagónicas, sobre lo que es más saludable para el homo sapiens.La más conocida de las disputas es la que enfrenta por un lado a los carnívoros, que consumen carne sin culpa, y los vegetarianos, para quienes eso es un crimen y proclaman su amor por los vegetales.Entre estos últimos se destacan, por ejemplo, los veganos, un grupo que ha hecho de su opción dietética una filosofía y un estilo de vida. Así lo expresa Donald Watson, miembro fundador de la Vegan Society:"El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alterativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales".Que la salud del cuerpo está asociada íntimamente a lo que ingerimos, es una premisa tan antigua como olvidada. Los documentos de la medicina empírica se remontan a la Grecia del siglo IV antes de Cristo.En su afán por encontrar una pauta de conducta ética, en orden a la obtención de una vida feliz, los griegos tenían claro que respecto al físico la clave residía en una dieta sana.Se atribuye a Hipócrates de Cos, considerado el padre de la medicina, esta impactante frase: "Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida".En tren de formular la mejor teoría dietética está cobrando fuerza la paleoalimentación, que concibe la comida en función de lo que, supuestamente, comían nuestros ancestros.El economista Lucas Llach se declara fervoroso partidario de esta corriente que consume carnes y vegetales, pero le declara la guerra a los cereales, por considerar que nuestro metabolismo no está preparado para su ingestión.La clave de la explicación está en el hecho de que nuestros ancestros por millones de años comían animales y vegetales. Nuestra actual biología -explica Llach en su blog- está adaptada entonces a esa dieta."Hace muy poco (8 o 10 mil años) se inventó la agricultura", sostiene el economista. Pero se trata de una alimentación, aclara, bastante diferente a la que nuestro cuerpo está preparado para recibir.Y en 8 mil años el genoma humano no cambia tanto; son apenas 250 generaciones. Hay dos datos que abonarían la teoría: una es la evidencia de que las harinas, aceites de cereal y el azúcar traen problemas de salud (obesidad y diabetes); y otra es la existencia de los celíacos, que en realidad no estarían enfermos sino que "son unos héroes que se resistieron a la adopción de la agricultura".Pero la "paleodieta" tiene sus objetores de conciencia. En el diario 'La Vanguardia' de España, la dietista y bióloga Anna Costa Corredor, explicó que la paleoalimentación no tiene base científica.El hombre Pelolítico, sostiene, también consumía gramíneas, las especies de cereales de esa época. Además el cuerpo humano está perfectamente adaptado, según Costa Corredor, a los hidratos de carbono presentes en los cereales y los azúcares. "No se trata de ninguna sustancia tóxica o nociva sino necesaria para la supervivencia", sostiene.Como se ve, el mundo de la dieta no está exento de encendidas discusiones. Porque se supone que detrás de lo que se come hay una visión del mundo y del hombre.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

