La difícil inserción laboral de los jóvenes
En Argentina el 40% de la población sin trabajo tiene menos de 25 años, entre varias razones, por falta de nivel educativo. En realidad la inserción de los jóvenes en el mercado laboral es un problema mundial.La contracción económica que vive el mundo rico se evidencia en un aumento de la tasa de desempleo entre los jóvenes: uno de cada cuatro en Estados Unidos, uno cada tres en Francia y uno cada dos en España.Según cifras oficiales, en Argentina un 20 % de los jóvenes está desocupado. Es decir, uno cada cinco tiene problemas para conseguir trabajo. Pero la brecha entre el problema de los jóvenes y el resto de quienes buscan trabajo es importante.Eso explicó Diego Schleser, responsable de la coordinación del departamento de Banco de Datos y Procesamientos Estadísticos, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social."La tasa de desempleo de los jóvenes al menos duplica la tasa general del resto de los grupos erarios", confirmó el funcionario. "Ellos representan el 40% del total de la población desocupada", sostuvo.A la hora de buscar una razón a esta asimetría, Schleser explicó: "Esto se debe a un desajuste entre el nivel educativo y la demanda de las empresas, que exigen haber terminado el secundario y algo de experiencia. Entre ellos hay una rotación muy alta y esto aumenta la tasa de desempleo".Los empleos formales tienen requisitos crecientes de calificación, aún en aquellos trabajos que demandan menos desarrollo técnico. Haber completado la secundaria es básico.Sin embargo, haber pasado por la secundaria argentina tampoco alcanza para acreditar conocimiento, en vista de un trabajo. En los empleos seguros y mejor remunerados la calidad educativa es esencial.Al respecto, la Argentina quedó número 59 entre 65 países en la última evaluación internacional Pisa, realizada a alumnos de 15 años de escuelas públicas y privadas.Según esa medición, la puntuación media de los estudiantes argentinos los coloca por debajo de lo que se considera el nivel básico de comprensión lectora.Hay analistas que consideran que la penalización del despido quita oportunidades a quienes no tienen experiencia. Si el costo del despido fuera cero por un tiempo superior a los tres meses, creen, las empresas tendrían más posibilidades de evaluar las capacidades.A todo esto, el nuevo secretario general de la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), el argentino Alejo Ramírez, pidió a los países de la región hacer un mayor esfuerzo a favor de la inserción laboral de los jóvenes.Según la OIJ, Iberoamérica cuenta con unos 150 millones de jóvenes y una media de edad de 28 años. Es una de las regiones donde se renueva la población mundial, mientras el mundo rico está aquejado por el envejecimiento.Un reciente informe de la ONU, por ejemplo, reveló que el 90% de los jóvenes vive en países no desarrollados, en tanto que 97 de cada 100 nacimientos ocurren en regiones como en Latinoamérica.Para Ramírez es clave que se bregue por la contratación de jóvenes, en lugar de convalidar la informalidad laboral tan extendida, y esto en razón de la viabilidad de los sistemas de seguridad social."En los años setenta y ochenta del siglo XX, en muchos países 4 trabajadores sostenían a un pensionado. Hoy se calcula que el promedio es de 1,5 trabajador", graficó."Por lo tanto -insistió-, si estos jóvenes que hoy están muy presentes en nuestros países no tienen un trabajo que pague su seguridad social y sostenga el sistema, vamos a tener un problema mucho más grande dentro de veinte o quince años".
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