La digitalización trae nuevas desigualdades
En la llamada "sociedad de la información" no todos disfrutan del acceso a tecnologías como Internet. Los nuevos excluidos digitales plantean un desafío político y cultural.Desde hace décadas la humanidad asiste a una revolución comunicacional que está produciendo cambios en todos los planos de la vida. Para algunos autores se está ante una nueva etapa de la historia del hombre.Se refieren a ella con conceptos como el de "sociedad de la información". No hay ámbito de la realidad -economía, política, cultura- que no haya quedado radicalmente trastocado por la digitalización.A partir de Internet y las nuevas tecnologías de la información nada es igual. Así como la "revolución industrial", dos siglos atrás, tuvo sus abanderados y detractores, también hoy se escuchan voces encontradas.Internet, por ejemplo, divide aguas. Sus defensores dicen que se está frente a un modelo más participativo y democrático, que gracias a él desapareció la comunicación vertical de un emisor poderoso a receptores débiles.Otros intelectuales llaman la atención señalando que muchos de los que usan Internet buscan contactos humanos de los que carecen en una vida donde los intercambios son breves y superficiales.La red global, que ya cumplió 40 años, es como una biblioteca universal donde circula información de diverso tipo. Es un medio sin censura y limitaciones que rompe con los monopolios del saber.Sin embargo, es factible observar la persistencia de desigualdades bajo esta nueva apariencia democrática. Muchos habitantes carecen de los recursos para acceder a Internet.Correlativamente, carecen de las competencias y habilidades técnicas y culturales necesarias para acceder, comprender y hacer uso de la información que circula por la red.Como la información digital es indispensable para el desempeño en la vida social y laboral, se abre así una brecha creciente entre quienes -ya sea países, grupos o individuos- tienen posibilidad de acceso y quienes carecen de ella.Si bien es un hecho que cada vez más gente se conecta a Internet y que la tendencia parece extenderse, por otro lado también es enorme la cantidad de personas que no puede acceder siquiera a la satisfacción de las necesidades básicas y que, por lógica, no puede participar de la informatización.Se ha dicho más de una vez que la educación es el gran instrumento de igualación social. Al menos en el pasado, y en Argentina, fue un factor propiciador de la movilidad social.Sin embargo, la desigualdad se instaló también en las escuelas. La brecha entre excluidos e incluidos atravesó hace tiempo el sistema escolar, de suerte que mientras unos reciben una educación de calidad otros se conforman con una mediocre o mala.Esto se echa de ver en la dinámica tecnología-escuela. De los 18 millones de alumnos que tiene la Argentina, solamente el 30% tiene acceso a Internet en sus casas.Además menos de la mitad de las escuelas está conectada, la mayoría (el 60%) no tiene banda ancha sino acceso por teléfono. Por otro lado, los números de la conectividad son sensiblemente menores en las escuelas públicas.En efecto, 1 de cada 4 establecimientos públicos tiene acceso, mientras que en las privadas la relación es 1 cada 2. En tanto, la cantidad de colegios conectados a Internet con buen ancho de banda es bajísimo: no más del 5% de las escuelas.A esto se suma que uno de los principales problemas de los docentes es la alfabetización digital, según reconocen los expertos.La digitalización plantea nuevas desigualdades de acceso en materia de información y comunicación, que se suman a las ya viejas ligadas al nivel de ingreso.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

