La discusión sobre el valor del dólar
Hay cierto consenso respecto de que la clave de bóveda del modelo inaugurado tras la caída de la convertibilidad, es el "dólar recontra alto". Pero hay voces e indicadores reales que hablan de que esta virtud desapareció.Cuando Jorge Remes Lenicov, en 2002, dejó de defender el tipo de cambio fijo, produciendo una megadevaluación, cambió drásticamente los precios relativos de la economía argentina.A la convertibilidad se la acusaba de "atraso cambiario", que es cuando la moneda local vale más de lo que realmente vale, mientras el dólar se mantiene barato.Este "tipo de cambio real bajo", o no "competitivo" -como se lo llama en el lenguaje técnico-, descoloca a la producción local, frente a los mercados de exportación e importación.El 1 a 1 con el dólar, inventado en 1991 por la dupla Menem-Cavallo para conjurar un cuadro de hiperinflación, reactivó la economía y el consumo, hasta que terminó penalizando la producción local.La desaparición del atraso cambiario de la convertibilidad trajo aparejado el encarecimiento de la moneda norteamericana. Eso implicó un doble estímulo: a la exportación -sobre todo al campo- y a la industria, al frenar la importación.El Banco Central ha cebado el modelo, todo este tiempo, emitiendo pesos para comprar billetes norteamericanos (de ahí en parte el porqué de tantas reservas) con el objeto de mantener caro el dólar.Sin embargo, el modelo habría entrado en un círculo vicioso: porque la inflación generada el último tiempo -algunos la vinculan justamente a la expansión monetaria para sostener al dólar- deterioró el tipo de cambio real.Esto viene advirtiendo Roberto Lavagna, quien gestionó la economía hasta fines de 2005. Según su parecer, el mentado cambio competitivo ha desaparecido.Algo parecido piensa el economista turco-estadounidense Nouriel Roubini, conocido por predecir la crisis financiera global de 2008, quien ha dicho que nota una peligrosa sobrevaluación del peso argentino, que le hace evocar la convertibilidad.Los economistas del gobierno, por el contrario, niegan que el peso esté sobrevaluado. El balance comercial es positivo y el tipo de cambio real (medido contra una canasta de monedas relevantes como dólar, euro, real y yen) se mantiene competitivo, argumentan.¿Quién tiene razón? La discusión se ha trasladado al mundo empresario. Cada tanto el titular de la UIA, que nuclea a los industriales, se queja de los costos internos en dólares, aunque aclara que no está pidiendo una devaluación.Algunos economistas afirman que si en los '90 el atraso cambiario se compensó con deuda pública y venta de activos, ahora lo hace con el buen precio de la soja (términos del intercambio).Hay síntomas en la economía real, no obstante, que denuncian que algo no está funcionando. Son llamativas, por ejemplo, las trabas administrativas a la avalancha importadora que practica la oficina que comanda Guillermo Moreno.Las empresas entrerrianas, en tanto, paralizaron hace poco su exportación de cítrus. Un empresario del sector, Carlos Alberto Pellichero, al quejarse de que el precio internacional no compensa los costos de producción, fue bastante explícito: "Yo creo que el sector exportador está trabajando exactamente igual o peor que el uno a uno, cuando la paridad de cambio era uno a uno".A todo esto, Alberto Arizu (h.), director de la bodega Luigi Bosca, una de las principales firmas exportadoras de vinos argentinos, reconoció que "la inflación golpea en los costos, principalmente en los vinos de franjas inferiores". Y añadió: "Eso, cruzado con el retraso cambiario, afecta a la industria en todo sentido", agregó.Por otro lado, a favor de la tesis de la sobrevaluación del peso, se supo que los argentinos viajan al exterior más que con la convertibilidad. En 2010 se registraron 5,2 millones salidas, mientras que en 2000, el mejor año en términos de turismo emisivo de la convertibilidad, esa cifra fue de 5 millones.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

