La economía argentina ante señales ambiguas
Mientras se registran signos de enfriamiento de la actividad productiva interna, el principal cultivo del país, la soja, alcanzó en Chicago el valor máximo de su historia.Respecto al freno en el nivel de actividad, la consultora Ecolatina señala que durante el segundo trimestre de 2012 tres sectores "clave de la economía" registraron una caída interanual: agro, construcción e industria."El estancamiento de la economía es palpable, la inflación no cede, la tensión cambiaria persiste, la situación fiscal se deteriora y las reservas internacionales no crecieron", es el resumen de situación.Se trata de un complejo escenario que de todos modos se ve compensado con una buena noticia: la soja acumula 30% de aumento en el año y ya superó los 600 dólares la tonelada.La noticia llegada de Chicago, el principal mercado de commodities del mundo, constituye un alivio para Argentina, uno de los principales exportadores mundiales del poroto y sus derivados.La razón excluyente de la tendencia alcista de la soja es la sequía que afecta a las regiones agrícolas de Estados Unidos, también gran productor global de la oleaginosa.La fuerte apreciación de la soja es una buena noticia para los productores locales y para el Estado, dado que ambos recibirán más por su venta. El complejo sojero, como se sabe, es un gran generador de divisas. Un dato nada desdeñable en un contexto de fuga de dólares y cepo cambiario.Además de las divisas que aporta del exterior, el cultivo es clave para la salud de las arcas fiscales por el peso de las retenciones en la recaudación del Estado nacional.A la pérdida de cosecha norteamericana debe sumarse una demanda sostenida del poroto desde China e India, y la utilización de la soja como insumo para el biodiesel.Según los analistas, la clave es que el precio del grano se mantenga en el tiempo. La última cosecha se vendió a unos 500 dólares en promedio. A los precios de estos días -llegó a cotizar 612 dólares la tonelada- los ingresos serían sustancialmente mayores."Pero esa es una postal imposible, porque los productores ya vendieron dos terceras partes de sus cosechas a los valores viejos. Y quedan solo 10 o 12 millones de toneladas de soja con precio a fijar", aclara el analista Matías Longoni."Es que este precio récord encontró a la Argentina con la campaña ya concluida y a un par de meses de encarar la nueva siembra", destacó. Conclusión: al no quedar tanta soja por vender, su aporte este año a la escena financiera del país no sería decisivo.Argentina todos estos años ha podido honrar la deuda externa y hacerse de reservas internacionales -dos rasgo salientes comunes a las economías latinoamericanas en la última década- gracias al auge de los precios de las materias primas.El precio de la soja a 600 dólares la tonelada es un dato crucial para Argentina en un contexto nacional e internacional difícil desde el punto de vista económico. Al tiempo que confirma la dependencia estructural de la economía doméstica alrededor de un cultivo.Si el valor del grano se mantiene en el tiempo el país se verá beneficiado por un ingreso constante de divisas -de esas que hoy escasean en el mercado cambiario- a la vez que el Estado mejorará sus ingresos por los derechos de exportación que tributa el poroto de soja.De todos modos, no hay consenso respecto de si la soja por sí sola logrará, llegado el caso, torcer el sesgo de una economía interna como la de Argentina, que algunos pesimistas asimilan a un cuadro de estancamiento con inflación.
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