La economía, en el centro de los desvelos diarios
La economía es algo que por lo general pasa desapercibido hasta que las cosas no van como quisiéramos. Cuando los precios suben demasiado, como ocurre hoy en Argentina, se mete de lleno en la agenda cotidiana de las personas.A decir verdad, se olvida muchas veces que la inquietud fundamental es la escasez. Es decir, buena parte de los problemas surgen de un hecho básico de la vida: los recursos existentes se revelan siempre insuficientes para satisfacer todas las necesidades.Las personas necesitan alimentarse, vestirse, alojarse, recibir una educación, tener cuidados médicos, entretenerse, y demás. Pero para ello disponen de unos bienes por lo general escasos.Se define la "necesidad humana" como la sensación de carencia de algo unida al deseo de satisfacerla. En tanto que el "bien" es todo aquello que satisface directa o indirectamente ese requerimiento.Se sabe que el bienestar varía de una época a otra. Las necesidades de un individuo de la Edad Media, que en promedio sobrevivía (y no conocía, por caso, el agua corriente), no son las mismas que la de alguien que vive en cualquier ciudad del siglo XXI.Como sea, más allá del ciclo histórico y del progreso indudable de la humanidad en términos de bienestar, un rasgo permanece invariable: mientras las necesidades aparecen ilimitadas, los recursos se revelan siempre limitados.Justamente la economía emergió históricamente para zanjar esta brecha: la que surge cuando la gente quiere más de lo que hay disponible de algo. No es casual, al respecto, que haya sido definida como la "ciencia de la escasez"."Una (materia) triste, árida y, de hecho, bastante vil y penosa, a la que podríamos llamar, a título honorífico la ciencia lúgubre". Con esta descripción, que se remonta a 1849, Thomas Carlyle nos recuerda que la economía aborda el mundo de las restricciones.Nos invita a asumir que existen recursos finitos en un mundo de infinitas necesidades y deseos. También que las personas siempre queremos más, y por lo general somos codiciosas. Pero sin embargo sólo hay una cierta cantidad de bienes. Henos aquí, pues, en el mundo de la economía.Pese a que la humanidad ha logrado hacerse más saludable y próspera de lo que nunca había sido, lo real es que el fenómeno de la escasez sigue siempre presente. En tanto que la pobreza, que afecta a muchos seres humanos, es una realidad que se resiste a desaparecer.El aumento de precios en sí mismo no revela que una economía esté enferma. Ya que según los especialistas los valores de los bienes y servicios suelen moverse hacia arriba (aunque a veces lo hacen hacia abajo).El problema es cuando esta alza supera cierto umbral y genera efecto pobreza, sobre todo en aquella población que vive de ingresos fijos. La inflación, así, es otra manifestación de la "escasez".En Argentina, hoy, la inflación va por delante de los salarios de las familias, y entonces su nivel de vida decae: las personas no pueden permitirse comprar tantos bienes como antes.Esta es una de las razones de por qué la economía lidera en algunas encuestas la principal preocupación entre los argentinos, desplazando a otro de los males cotidianos: la inseguridad.La gente se esfuerza por mejorar su situación, tiende lógicamente a estar mejor desde el punto de vista material, aspira a cubrir con cierta holgura sus múltiples necesidades.Le cuesta entonces digerir una pérdida del poder adquisitivo del salario, producto del proceso inflacionario en marcha.
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