La economía, ese fantasma que acecha la supervivencia del kirchnerismo
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El tiempo de la espera se percibe agotado. La economía ya no resiste que no se le preste atención. Habrá que tomar medidas para detener la caída. Los buitres son malos pero no son responsables de todo lo que pasa. El peronismo absorto, mira cómo se construye, ¿su propia derrota? Y no hace nada. Jorge Barroetaveña La teoría de la derrota autoinflingida gana cada vez más adeptos en el pináculo del poder. Y se elabora a partir de varios ejes, todos los cuales confluyen en la conservación del poder, aunque suene paradójico. Por esencia y por su propia supervivencia como maquinaria política, el kirchnerismo quiere seguir existiendo más allá del 2.015. No quiere subsumirse tampoco y ser una línea más dentro del vario pinto conglomerado peronista. Se cree superior y en condiciones de marcar la cancha, por las transformaciones que impulsó en los últimos diez años.De poco sirve entonces los que argumentan a favor de candidatos mixtos como Randazzo, del 'palo' como Urribarri o ajenos como Daniel Scioli. Ninguno garantiza la continuidad de un aparato cuya relación con el estado es hoy vital para su superviviencia. Aparece pues la teoría del 'pocos pero buenos' que es la que avanza sin cesar en el entorno presidencial, con la anuencia claro de la propia jefa. En esta lógica, perder las elecciones de 2015 sería un accidente más, dentro del recorrido kirchnerista. Para no perder habría que renunciar a demasiadas cosas, como digerir a un candidato 'ni' como Scioli que el kirchnerismo puro siempre le desconfió porque creen que al día siguiente de asumir podría pegarles la patada, esa expresión tan gráfica en política. Como alguna vez hizo el propio Néstor con Duhalde. Randazzo tiene demasiado tufillo peronista también y ha demostrado con varios gestos su lejanía con el sector más duro. El resto, tiene pocas posibilidades.Es cierto que la muerte de Néstor Kirchner quebró la ilusión de la alternancia. Pero también es cierto que el kirchnerismo no ha podido alumbrar un liderazgo más allá de la pareja presidencial. Porque no quiso, no supo o no pudo, lo cierto es que este es un problema grave de la actual sucesión. Suponer que ha sido intencional es comprar la teoría 'chilena' del retorno. Que el año que viene gane la derecha con Macri, esperar un período y el desastre, y el regreso triunfal de Cristina en el 2.019. Parece ciencia ficción en un país donde no se sabe qué va a pasar mañana, pero en el mundo de la política se manejan otros códigos, muchas veces alejados de la realidad. Siguiendo con el mismo razonamiento, no sería extraño que el kirchnerismo impulse un candidato bien propio para las PASO, y reduzca su influencia al 15 o 20% de electorado que lo apoya sin dobleces. Hacerse fuerte desde la derrota, con los propios y lejos de la contaminación de los extraños.Si el oficialismo pierde el año que viene, perderá Scioli y emergerá naturalmente la figura del liderazgo de Cristina, con la intención de volver a aglutinar en torno suyo a todo el peronismo que siempre la miró de reojo. La alternativa es la victoria, pero esa sería otra historia completamente diferente. El que llegue querrá quedarse otro mandato, y dará una pelea distinta. Pero los costos de una eventual derrota para el universo oficialista son difíciles de mensurar hoy. El peronismo no nació para ser oposición y se ignora su comportamiento desde el llano. ¿Harán lo mismo que hicieron con De la Rúa que fue abroquelarse y sacudir el árbol esperando la caída? ¿O entrarán en una etapa de desmembramiento, pasándose facturas por tener que dejar el poder? Para el kircherismo hoy, tal como están planteadas las cosas, aunque parezca ciencia ficción, el mejor escenario es el primero. Una derrota digna que les deje la puerta entreabierta para volver.Más allá de la alquimia política y de lo que los dirigentes sopesan en sus laboratorios, la realidad sigue caminando y, en el caso nuestro, con demasiados sobresaltos. Desde hace por lo menos tres años que la economía está mandando señales. El modelo de consumo se agotó por falta de financiamiento. Con Kirchner Presidente las cuentas estaban en orden. Famoso por su libretita, donde llevaba un obsesivo control de las cuentas del estado, esa visión de almacén de barrio se fue con él. Los precios de los commodities por las nubes, el efecto pleno de la pos mega devaluación del 2002 y toda la expectativa política a favor. Pero ese modelo empezó a agotarse en el 2.009. Con el envión la economía siguió su marcha hasta el 2011, cuando una corrida cambiaria, a poco de ganar, le marcó la cancha a la Presidenta. Poco después llegó Moreno con su cepo cambiario y nada fue igual. Sí sólo se lo juzga por los números habrá que decir que, hasta ahora, el desempeño de Axel Kicillof en el Ministerio de Economía es malo. No hay un solo número de la economía real que lo respalde.Técnicamente el país está estancado, en camino a una recesión que no se sabe hasta dónde llegará. El dólar y su cotización negra es apenas un síntoma más de los problemas. La economía no tiene dólares por falta de financiamiento y por un problema esencial, intangible pero vital: la confianza. La sociedad ya no cree que el peso sea su moneda de respaldo y busca cualquier alternativa. El dólar es la primera que hay al alcance de la mano. Pero la confianza no se reconstruye ignorando que los precios suben o que al tope de cualquier encuesta, en los grandes centros urbanos, la gente cuenta que se siente insegura. La Argentina es un país rico y extenso, con diversidad de problemas. No es lo mismo lo que preocupa a un vecino de Jujuy que a uno del Conurbano. No importa, se trata de la íntima sensación que el que gobierna está consustanciado con mi demanda y está peleando por resolverla.No hablar de inflación o de inseguridad no es la solución. Echarle la culpa de todo al problema con los fondos buitre tampoco. Sirvió por un tiempo, pero se agotó. Y los problemas tampoco se solucionan solos, hay que meterse en la cancha y embarrarse. Una transición correcta es la mejor receta para la supervivencia kirchnerista. Pero una transición traumática lo marcará para siempre. Ha pasado antes. Sería suicida que quisieran repetirlo. sin n7�oc H!co. Y van a pasar unos cuantos más hasta que esas plantas produzcan energía. Hay otras alternativas distintas, modernas, no contaminantes y posibles, como la energía eólica. Pero hasta ahora presenta el aspecto de un mundo desconocido y lejano. Por su parte el gobierno provincial trata de salvar la ropa -hasta por allí nomás- con la obra de la nueva estación transformadora de El Brete, cerca de Paraná, de la que se viene hablando desde hace años. Ojalá alcance.Demasiado tiempo llevamos discutiendo acerca de la crisis energética que afecta a nuestro país. Del autoabastecimiento petrolero en los últimos veinte años hemos pasado a la importación que este 2014 demandará unos 15 mil millones de dólares, una fortuna excepcional en cualquier lugar del planeta.Desde hace poco menos de diez años varios expertos en el tema insisten en la necesidad de elaborar y ejecutar un plan de producción de energía que satisfaga las necesidades del presente y adopte previsiones para el futuro. Nadie dice nada.
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