La economía mundial luego de la Cumbre del FMI y el Banco Mundial
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Semanas atrás se realizó en Washington la Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). La posibilidad de default en Estados Unidos, las deudas soberanas, el crecimiento económico, el nivel de empleo y la regulación de los mercados financieros marcaron la agenda. Javier Cernadas* Ambos organismos coincidieron en la urgencia por resolver el "atasco político y el tope máximo de la deuda de los Estados Unidos" que comenzaba "a perturbar los mercados mundiales", en que "una eventual atenuación de la flexibilización cuantitativa" por parte de la FED "dificultaría aún más el acceso de los países en desarrollo al financiamiento, con la consiguiente desaceleración del ritmo de la inversión y un impacto negativo en el crecimiento".El Presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, afirmó, en sintonía con la política económica argentina, que uno de "los desafíos más arduos es crear empleo", que "la única manera de poner fin a la pobreza será que muchos países en desarrollo crezcan a tasas más aceleradas" y que se debe "universalizar el acceso a servicios financieros".Por su parte, la Presidenta del FMI, Christine Lagarde, respaldó el accionar histórico del organismo, destacó la respuesta "eficaz y oportuna" del Fondo a través de "ayudas" por más de US$ 300 mil millones a países en crisis a la par que se les reclama por un ajuste fiscal. Lagarde hizo hincapié en que nos dirigimos hacia un mundo multipolar integrado financieramente y con "nuevas fronteras de riesgo" en donde crecerá la participación de los países emergentes en el PIB mundial. Reconoció también, sin autocríticas, que la desigualdad en el mundo alcanza niveles inéditos desde la creación del FMI.Pese a este complejo escenario internacional, nuestro país, a diferencia de muchos otros emergentes, crecerá este año a tasas elevadas y se encuentra menos expuesto a un potencial cambio en la política monetaria de Estados. Por el contrario, países como Brasil ven disminuir su crecimiento y a la vez crecer la volatilidad en sus mercados de capitales.Más allá de la coyunturaJunto a la disputa contra los fondos buitres, el país tiene pendiente la aprobación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional por parte del FMI. Con respecto a la relación con el Banco Mundial, Argentina hace más de un año que no recibe préstamos debido al veto por parte de los Estados Unidos que se excusa en las deudas que nuestro país mantiene con empresas producto de laudos desfavorables en el CIADI (Tribunal Arbitral del Banco Mundial para solución de controversias entre Estados e inversores extranjeros), situación que tiende a regularizarse con los últimos acuerdos suscriptos.De todas maneras, más allá de la propia coyuntura, lo interesante a destacar es que gradualmente algunas de las posturas argentinas comenzaron a hacer eco en el seno de los organismos: cuestionamientos a las recetas de ajuste fiscal para los países en crisis, la reducción del desempleo como uno de los objetivos prioritarios y un nuevo abordaje de las deudas soberanas con especial énfasis en las reestructuraciones y el accionar de los fondos buitre.Asimismo, nuestro país reclama la reforma de los organismos internacionales y que éstos a su vez destinen fondos a infraestructura y educación en lugar de financiar la especulación financiera. Por otro lado, el Comité Monetario y Financiero impulsa políticas de control de capitales que nuestro país ya aplica y que en su momento fueron muy criticadas por el mismo FMI.Política de desendeudamientoNuestro país llegó a un acuerdo con las 5 empresas transnacionales beneficiadas con laudos del CIADI a su favor pendientes de pago. Es importante destacar que la cancelación se hará a través de bonos emitidos bajo legislación nacional con una quita del 25% (las sentencias eran por 677 millones de dólares) sobre el capital y los intereses adeudados a las compañías y que las mismas invertirán en nuestro país alrededor de 67 millones de dólares en BAADEs como contrapartida.Este acuerdo, permitirá liberar un préstamo del Banco Mundial por 3.000 millones de dólares (tres desembolsos de US$ 1000 millones anuales en 2014, 2015 y 2016) para financiar obras de infraestructura.Para decepción de los economistas del club de los endeudadores, nuestro país no adoptará un cambio de rumbo ni comenzará a tomar endeudamiento para pagar viejas deudas sino que, por el contrario, seguirá llevando adelante su política de desendeudamiento a la par que se fortalecerá el proceso de industrialización con inclusión social. Luego de una década ganada, la Argentina inicia la "década del desarrollo" con grandes desafíos en la escena internacional. *Licenciado en Comercio Internacional e Integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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