La economía regional del citrus, en problemas
Hace tiempo que los citricultores entrerrianos se vienen quejando de la falta de rentabilidad de las explotaciones. La Federación de Citrus de la provincia acaba de advertir que habrá pérdidas graves.En la página web de la entidad, http://www.fecier.org.ar/">www.fecier.org.ar, se da cuenta que los citricultores están molestos y atribuyen su desgracia a la falta de competitividad local, al cierre de los mercados y la crisis económica mundial.El 70% de la economía del norte entrerriano y sur correntino depende de la citricultura. La zona es primera productora nacional de mandarina y naranja. La producción está preparada para la exportación, pero este mercado se ha cerrado.La economía regional tiene un precio del dólar que no la remunera. Los productores perciben que los costos internos han subido más que el tipo de cambio, y eso descoloca su mercadería.La devaluación de 2002 -como se sabe- vino a premiar a los exportadores y hacer menos rentable el negocio de quienes vivían importando. Esta ecuación benefició a los citricultores.Hoy la situación habría cambiado: la marcada apreciación del peso o el llamado "atraso cambiario" está afectando la competitividad de la producción ligada a las economías regionales.Por otro lado Europa, uno de los grandes destinos de las exportaciones citrícolas entrerrianas, está comprando menos fruta, a causa de la recesión que sufre la eurozona.Lo que queda es el mercado interno. Pero según el presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Elvio Calgaro, el citricultor no recibe aquí tampoco un precio que remunere su esfuerzo.El directivo confirmó un informe de Confederaciones Rurales Argentinas, en donde se indica que la diferencia "llega a 1.300% entre el precio que reciben los productores por la producción y lo que perciben los comercios".Calgaro explicó: "Sufrimos una de las tantas diferencias que hay en la cadena de valor entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor. Al productor se le paga entre 20, 30 o 50 centavos el kilo de fruta y en las góndolas el precio llega a 3 o 4 pesos el kilo".Según dijo, "la fruta se va a perder porque no hay mercados y porque no hay buenos precios. A esto hay que sumarle los precios de la poda, la fertilización, el que tiene riego (el gasto de energía). Es innumerable la cantidad de gastos para producir".El dueño de una quinta de Villa del Rosario, que se encuentra a 10 kilómetros de Chajarí, tiene 10.000 cajones con 30 kilos de mandarinas cada uno, que muy probablemente se perderán."La producción está preparada para la exportación, Toda esa fruta se va a perder, a lo que hay que sumarle lo que todavía hay en las plantas", advirtió Calgaro.El sector empresario, que sufre la falta de rentabilidad, está discutiendo el aumento que se le entregará al personal. "Los trabajadores viven la realidad como nosotros, sufren la inflación y necesitan mejorar los salarios", afirmó Calgaro, preocupado por el aumento de las cargas laborales.En otro orden, el directivo se quejó de la "competencia desleal" que le entablan al sector las bebidas saborizadas. "Podemos industrializar y dar valor agregado, pero no se puede competir con bebidas artificiales (en el campo le decimos truchas). Necesitamos una legislación acorde para que suban los porcentajes de jugos naturales en la fabricación", explicó.La citricultura entrerriana tiene una larga historia en la cultura productiva de la provincia. Su actividad se remonta a los colonos europeos que en el siglo XIX se afincaron en el norte, en la zona de Concordia.
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