La educación, ¿causa o efecto del desarrollo?
El planteo recrea el dilema del huevo o la gallina: ¿Qué fue primero, la educación o el desarrollo económico-social? Se diría que hay una biblioteca a favor y otra en contra de ambas posiciones.La metáfora gallinácea ha sido utilizada para referirse al problema en que yace la naturaleza fundamental de una cuestión, y esto en términos de causalidad.Se sabe que las gallinas ponen huevos, pero también que de ellos provienen los pollos. Vistas así las cosas parece inútil preguntarse quién fue primero. Desde el punto de vista lógico, la pregunta podría formularse así: "¿Qué vino primero: X que no pudo venir sin Y. O Y que no pudo venir sin X?".El dilema-huevo gallina plantea una suerte de círculo vicioso en que se da una recursividad infinita. Como le ocurre a aquel drogadicto que delinque: ¿roba para conseguir dinero para comprar droga? ¿O la adicción lo lleva a robar?Como sea, los teóricos sociales suelen ensayar distintas hipótesis explicativas para dar cuenta del "desarrollo social", especie de estado de gracia al que llegarían aquellas sociedades donde la gente es próspera, sana y segura.Cuando tratan de aislar la "causa eficiente" o establecer el principio por el que se produjo ese estado de bienestar colectivo, se alude a varios factores. Pero uno de ellos goza de gran predicamento: el factor educativo.Así, son muchos los que piensan que lo que está detrás del éxito de algunos países, por ejemplo los enrolados en el "modelo social nórdico", se debe al alto nivel educativo que tiene su población.De igual manera, se postula que la causa que explica la corrupción, la pobreza y la mediocridad de muchas sociedades, algunas latinoamericanas por caso, se debe a la ausencia de educación.De este diagnóstico de fondo se deduce que las sociedades "subdesarrolladas" deben atacar el problema educativo, invirtiendo grandes presupuestos en el área.Aunque esta conjetura se ha instalado como verdad revelada (en Argentina cuenta con mucho consenso social y político), lo cierto es que algunos piensan que no hay demostración empírica que la sostenga.Los ejemplos más utilizados contra la hipótesis de que la educación es la causa de la felicidad colectiva se remiten a algunos experimentos históricos que condujeron a situaciones de inhumanidad, como es el caso del nazismo.La Alemania de Adolfo Hitler, precisamente, era una de las sociedades más cultas de Europa de esa época. Allí florecían a la par el arte y la ciencia, con una economía pujante.La ilustración de los alemanes superaba largamente el nivel educativo medio de cualquier europeo. Sin embargo eso no les impidió elegir a un gobernante déspota ni embarcarse en guerras de conquistas.La Alemania hitleriana era muy culta y científicamente desarrollada, pero también una sociedad que cometió excesos sanguinarios con otros pueblos, al tiempo que políticamente se enajenó detrás del proyecto cruel de un líder demente.A la luz de estas experiencias históricas están los que piensan, en realidad, que la educación es consecuencia y no condición del desarrollo social.Desde esta vereda se sostiene que es ingenuo creer que un sistema educativo formal pueda convertir un país inmoral en virtuoso, o a una nación pobre en rica.Por lo demás, están los que piensan que las sociedades, al igual que las personas, primero resuelven otras cosas que hacen a la supervivencia material, de seguridad y de carácter, antes de avanzar en logros intelectuales.
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