La escuela en las páginas policiales
De un tiempo a esta parte la sección policial de los medios de comunicación se nutre de hechos violentos ocurridos en el ámbito escolar. Una migración noticiosa que es la punta del iceberg de un fenómeno inquietante.Se ha achacado al periodismo, y a los medios en general, de vivir del conflicto y proyectar desde allí una imagen reduccionista de la realidad, preferentemente negativa.Se trata de un reproche no exento de verdad, pues la noticia tiene una ideología: tiene que ser atractiva e interesante, para que el público la consuma, razón por la cual apela a lo anormal.En las escuelas de periodismo se ejemplifica esto con la siguiente pregunta: ¿Qué es noticia: que un perro muerda a un hombre, o que un hombre muerda a un perro?En este caso lo noticioso es lo segundo porque se ajusta al concepto de lo anómalo. Que un hombre muerda a un perro entra dentro de la categoría de suceso extra-ordinario.En el mismo sentido es anómalo -y por tanto noticioso-, que se accidente un avión, y no merece cobertura mediática el hecho de que la mayoría de ellos, en todos los lugares del mundo, aterricen normalmente.Pero lo extraordinario, que merece cobertura informativa, no necesariamente tiene que ser algo negativo. También son buenas noticias los inventos y descubrimientos científicos, los gestos inusuales de humanidad y las obras benefactoras.La escuela es fuente de noticias, porque en su recinto ocurren cosas que merecen la atención pública. Pero desde que la violencia ha entrado a sus muros, increíblemente nutre las páginas policiales.Lo anómalo es que en la institución escolar, un lugar de formación y trabajo, donde se inculcan valores esenciales que hacen a la convivencia, se instale un clima de beligerancia."Un padre atacó brutalmente a una vicedirectora que quedó en terapia intensiva". Así reza el encabezado de una noticia que circulo por estos días por los medios.Allí se cuenta que la vicedirectora de la escuela 503 de San Fernando, Cintia Pellegrino, continúa internada "en terapia" en una clínica tras ser brutalmente golpeada por el padre de una alumna, lo que le provocó un "coágulo al lado del cerebelo".El sujeto discutió con Pellegrino y "sin ningún motivo aparente" le pegó una trompada: la docente se desplomó y quedó tendida en el suelo. Pero el hombre, lejos de detenerse, continuó golpeándola y pateándola mientras la insultaba.Hace tiempo que los medios de comunicación vienen dando cuenta de episodios de este tipo. Alumnos contra alumnos, alumnos contra maestros, padres contra maestros, alumnos contra padres y maestros contra todos.Puede ser que los medios, habituados a mirar la patología de las cosas, tiendan a transmitir una mirada sesgada de la escuela (olvidándose de las cosas buenas que ocurren en su interior).Pero eso no quiere decir que los casos no existan y de hecho el maltrato entre los alumnos, más conocido como bullying, y la agresión hacia los maestros son problemas escolares candentes.Se sabe de docentes que viven en un clima de temor por la posible reacción de los padres, a los que no ven como aliados en la educación de sus hijos, sino como adversarios.Los expertos teorizan que la escuela es una "caja de resonancia" de las prácticas violentas que tienen lugar en otros ámbitos (casa, trabajo, rutas, canchas de fútbol, política y demás).Y por esto mismo no debería sorprender que cada vez más hechos que ocurren en el ámbito escolar se conviertan en noticias policiales.
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