La estética es cosa de hombres
Preocuparse por la belleza física dejó de ser una cuestión netamente femenina. En la actual sociedad, donde el narcisismo es un rasgo psicológico dominante, los varones sucumben también al deseo de la apariencia corporal perfecta.Se diría que la preocupación por la estética no es una cuestión de género. Verse bien externamente se ha convertido en un imperativo categórico de época, más allá de los sexos.A los hombres, en concreto, ya no les resulta indiferente su imagen física. Se muestran preocupados por el brillo del pelo, la tersura de la piel, la firmeza de los abdominales o la prolijidad de las uñas.A los varones argentinos les preocupa más la panza que al resto de los latinoamericanos. A esa conclusión arribó una encuesta realizada recientemente por Kantar Worldpanel.El estudio refleja la opinión de casi 10 mil varones de Latinoamérica. De los 1.350 argentinos encuestados, el 37% coincide en que tener sobrepeso es una de sus mayores preocupaciones, detrás de problemas estéticos de los dientes (49%).Luego, en la lista sigue el mal aliento (36%), y con menos del 10% las manchas en la piel, la piel seca, las arrugas y el exceso de pelos en el cuerpo.Lejos del hombre tradicional, que se mostraba como era, los expertos hablan del "neosexual", un varón que busca mantener su estética y acepta su lado sensible.De hecho la encuesta muestra que el 40% compra por su cuenta productos de belleza. De hecho hace tiempo la tendencia se refleja en la oferta de productos de alta gama en la góndola de los pour homme.Geles descongestivos para el contorno de los ojos, cremas antiage, humectantes y otras fórmulas reafirmantes y reductoras para el cuerpo, ya dejaron de ser exclusividad de las mujeres.La cosmética masculina es un negocio floreciente. Las tendencias en el sector indican que en el segmento de hombres entre 25 a 59 años ABC1, han caído los tabúes respecto del cuidado personal.De todos modos, los especialistas aseguran que el "neosexual" es un prototipo que se da en Buenos Aires y en las grandes ciudades de Argentina y en estratos sociales medios y altos.De la encuesta de Kantar Worldpanel surge también el motivo por el cual los hombres se cuidan. En un promedio general sobresale su preocupación por la apariencia en el trabajo, la confianza personal que les genera estar bien y el estatus que le puede brindar.Al explicar la tendencia, la psicóloga Marina Ojoli, consultada por el diario Perfil, destacó: "Se han modificado los roles y se intercambian muchas de las funciones que antes estaban determinadas por el sexo del modo más estático"."Y el cuidado del cuerpo para el hombre -agregó- se liga al ejercicio físico, y el deporte al placer. En cambio, la mujer lo hace por la obligación de verse linda y flaca principalmente".Según Ojoli, los modelos y estereotipos se van complejizando y modificando, "pero debe seguir habiendo lugar para las diferencias, que enriquecen y son distintivas del ser humano".En su opinión, no se trata de que el hombre caiga en una preocupación patológica por la estética. "Una cosa es el que decide cuidarse y baja la pancita cambiando algún mal hábito alimentario o iniciando actividad física, y otra es el que se siente culpable si faltó un día al gimnasio y vive pendiente del peso o del volumen muscular", aclaró.Otros especialistas llaman la atención de que también los niños, que observan y aprenden de sus padres, a su nivel también han entrado dentro de la lógica del cuidado del aspecto exterior.
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