Editorial |

La estrategia de impulsar el consumo de cordero

El comercio de cordero es característico de las fiestas de fin de año, pero en provincias como Entre Ríos hay un particular interés en convertirlo en una oferta gastronómica para todo el año. La Secretaría de Agroindustria de la Nación lanzó recientemente la campaña de promoción bajo el lema “El Cordero Argentino, siempre una buena opción”. El propósito es dinamizar la actividad ovina en todo el país, a través de la instalación de esta carne en la mesa de los argentinos. La actividad ovina en la Argentina se orientó en el pasado hacia la producción de lana. Fue durante la segunda mitad del siglo XIX que tuvo lugar, en efecto, la gran expansión de la oveja. Los productores laneros, generalmente inmigrantes europeos, ocuparon desde entonces un lugar de vanguardia en la economía argentina, resquebrajando largas décadas de supremacía del ganado vacuno criollo. Fue en tiempos en que los telares de Europa demandaban mucha lana, el commoditie estrella de aquella época. Y las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires lideraron esta nueva economía. Hacia 1850, según cuenta la historiadora Beatriz Bosch, había en la provincia 2 millones de lanares, refinados con ovejas South Down, con carneros sajones, Negretti y Merino. Aquí en Gualeguaychú, en tanto, la economía de la lana no sólo involucraba la cría del animal, sino que esta materia prima abastecía de carne a los saladeros y de cuero a las curtiembres. Si bien Argentina a finales del siglo XIX contaba con 78 millones de ovinos, ese número se fue reduciendo con el correr de los años, llegando a 12,5 millones en el año 2002. La causa de fondo de la debacle de esta economía fue la sustitución de las lanas por fibras sintéticas, lo que ocasionó un descenso continuo del precio internacional del producto. Actualmente entre 70.000 y 80.000 ganaderos se dedican a la producción de 15 millones de ovinos, siendo la Patagonia la zona donde está producción se realiza como actividad principal, con establecimientos de entre 1.000  y 50.000 ovinos. Sin embargo, la producción se encuentra concentrada, ya que alrededor del 85% de los ganaderos, tienen menos de 100 animales y los producen como complemento de otra actividad. Entre Ríos dejó de ser la potencia ovina que fue alguna vez, pero ahora, en pleno siglo XXI, la actividad busca resurgir en el actual contexto económico, donde el cordero aparece como un plato de calidad y bajo costo, con capacidad para competir con otras carnes. Ahora mismo los sectores ovinos de la provincia y del departamento Gualeguaychú no están preparados para atender esta nueva demanda. En primer lugar porque se trata de una explotación de baja escala de producción, llevada adelante mayormente por pequeños productores cuyos rodeos no superan los 100 animales. En Gualeguaychú hay declaradas aproximadamente 50.000 ovejas y en la provincia poco más de 550.000, aunque se presume que las cifras serían mayores dada la informalidad que existe en el sector. El otro problema es que no hay una integración entre productores, ni una industria frigorífica ni canales de comercialización, como existe en las cadenas bovina, avícola y porcina. Como sea, se están dando pasos para revertir esta situación. Se busca promocionar esta actividad ganadera para mejorar la producción, comercializar por cortes y que el consumidor pueda encontrar carne de cordero todo el año en las góndolas y en los restaurantes.  

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