La etnia errante que sufre estigmatización
El pueblo gitano, que fue víctima de la política de exterminio del régimen nazi, vuelve a ser objeto de escarnio en la culta Europa. Esta etnia protagoniza uno de los éxodos más importantes de su historia. Si hay algo que caracteriza a este mítico grupo cultural es el nomadismo. Poder desplazarse libremente por el mundo sigue siendo su mayor ambición, desde que en el siglo X, a raíz de las invasiones musulmanas, emigró del Punjab, en algún lugar entre los territorios de India y Paquistán.Así como en el pasado fueron expulsados de la península índica, hoy protagonizan otra nueva oleada inmigratoria a la rica Europa, que sin embargo no los recibe bien. Según los antropólogos, se trata de uno de los éxodos más relevantes de su antiquísima historia.Grandes contingentes de gitanos procedentes del Sudeste (Rumania, Bulgaria, Serbia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Albania) cruzan el Adriático hasta Italia, desde donde se extienden por todo el Viejo Continente.Pero allí no los esperan con los brazos abiertos, sino con un sentimiento de rechazo, exacerbado por la crisis económica. Los gitanos vuelven a cumplir el papel de chivo emisario, como en la Alemania nazi.Los reportes europeos hablan de los males que hoy pesan sobre esta minoría de 12 millones de personas en Europa -la más importante del continente- y al respecto se acumulan las historias de deportaciones y agresiones físicas.Una Europa racista vuelve a activar el arraigado estereotipo que desde hace siglos estigmatiza al pueblo gitano, a los que se ve como taimados y ladrones de niños. La misma caracterización que alimentó la política de exterminio de las "razas inferiores", que llevó a que 600.000 gitanos fueran asesinados durante la Segunda Guerra Mundial.La corresponsal de La Nación en Europa, Luisa Corradini, menciona la vigencia de algunos mitos discriminatorios, como el que refleja este viejo proverbio rumano: "Visto de lejos, un gitano parece un ser humano".El nomadismo gitano no termina de tolerarse en la Europa que fue cuna del nacionalismo (nazismo y fascismo). No se acepta que en 10 siglos de existencia los gitanos nunca tuvieran un territorio, porque nunca aspiraron a un Estado nacional.Actualmente, este pueblo está disperso en cuatro continentes -Asia, África, Europa y América- y reúne de 15 a 20 millones de personas. Por lo general, los gitanos sobreviven en las afueras de las ciudades, en condiciones de vida paupérrimas.Según UNICEF, el 84% de los gitanos en Bulgaria, el 88% en Rumania y el 91% en Hungría viven por debajo del umbral de la pobreza.En Argentina hay alrededor de 300.000 gitanos. La mayoría vive en casas, aunque culturalmente les gusta vivir en carpas. Y algunas estadísticas refieren que su situación socioeconómica no es homogénea: algunos viven bien y otros no tanto.Un artículo publicado en 1987, en la revista "Todo es Historia", refiere que en nuestro país hay grupos distintos de gitanos. Unos son los rusos (de origen yugoslavo, griego, soviético, alemán, italiano, húngaro y búlgaro).Está también el grupo de los rumanos, de Transilvania, Moldavia y Valaquia. Por otro lado, están los gitanos de España, proveniente mayormente de la provincia de Andalucía.Este pueblo, cuyos integrantes son llamados también cíngaros o romaníes, viene recorriendo el mundo sin perder su identidad. Su nomadismo hace que en muchos lugares donde provisoriamente se establece, despierte rechazo y discriminación, como ocurre hoy en Europa.
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