La eugenesia y los horrores del nazismo
El siglo XX se encargó de desmitificar la ciencia, que aparecía como un valor incondicional. Los experimentos eugenésicos nazis, por caso, son un ejemplo de que puede ser una aliada del mal. El proyecto de la Ilustración, en su versión positivista, había instalado un optimismo exagerado sobre la ciencia moderna, que se conceptualizaba mesiánicamente.En el siglo XIX se creía que todos los problemas de la humanidad -desde el hambre pasando por el odio- se resolverían gracias a la razón científica, a la luz de los "éxitos" alcanzados en todos los campos.Pero las tragedias del siglo XX (dos guerras mundiales y los campos de concentración) dejaron una certeza amarga: la ciencia podía ser aliada del mal.Se suele decir que con la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, la ciencia moderna "perdió su inocencia". El poder físico humano aumentado por el saber científico, podía así orientarse a la destrucción humana.Pero la ciencia demostró su límites éticos, también, con los experimentos eugenésico que practicó el nazismo, los cuales nos advierten sobre los riesgos asociados a la manipulación genética humana (hoy en boga)."El nazismo es la biología aplicada" dijo Rudolf Hess, segundo de Adolf Hitler. Para proteger y potenciar la raza germana, supuestamente superior, los nazis echaron mano de la "eugenesia".El término viene del griego "buen nacimiento" y es la aplicación de las leyes de la herencia al perfeccionamiento de la raza humana. Josef Mengele fue considerado el eugenista más célebre del nazismo.Acorde con las ideas de Hitler, buscó la imposición y el desarrollo de la raza aria, el modelo ideal para los nazis. Según Mengele, los secretos de la genética harían aparecer a ese superhombre.Según sus teorías, si de alguna manera la ciencia lograba asegurar que las mujeres arias dieran a luz gemelos rubios de ojos azules, el mundo se podría salvar, es decir, repoblar con esta raza "pura".La experimentación nazi en seres humanos tuvo lugar en los campos de concentración, donde se apiñaban grandes cantidades de personas. Menguele, concretamente, "practicó" en Auschwitz.Al mismo tiempo que se buscaba reproducir a los alemanes hereditariamente saludables, en Alemania se aisló y controló a las personas consideradas genéticamente impuras, aunque lo más grave fue el genocidio practicado contra los judíos, considerados una raza maldita.El programa nazi incluyó esterilizaciones masivas. Los hombres eran vasectomizados y cientos de mujeres murieron mientras las operaban para atarles las trompas de Falopio.También se mató a enfermos incurables. Se eliminó a niños nacidos con deformidades y algo parecido se hizo con adultos "improductivos", como los inválidos o los enfermos mentales.El mejoramiento del género humano, acudiendo a técnicas biológicas, sigue fascinando a la ciencia contemporánea. Se trata de una práctica que, a la luz del nazismo, se revela controversial.Reportes periodísticos indican, por ejemplo, que en Estados Unidos se practica una "eugenesia de alta tecnología", destinada a la selección de sexos.Varias clínicas estadounidenses ofrecen el diagnóstico genético preimplantacional para seleccionar niñas, cuya búsqueda por parte de los padres que desean un "equilibrio familiar" triplica la de los varones.Hoy la eugenesia permite no sólo "dar un hijo" a quien no puede tenerlo sino que va más allá: ofrece un hijo de "buena calidad" que satisfaga el deseo de los padres.
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