La falla de La Haya
La Corte Internacional de Justicia de La Haya es uno más de los Organismos montados por el Establishment que tiene nuestro Planeta pero que siempre están orientados a la defensa de los intereses de los Países que conducen el mundo.Por Cdor. Juan Carlos Lucio Godoy Opinión
Ignorar esto es una pena y lo tienen claramente demostrado con su accionar tanto el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, los tres, que, en conjunto, conducen las Políticas a nivel Supranacional y dicho esto a través de documentos escritos y de público conocimiento.Cada uno de ellos está formado principalmente por dirigentes de los principales centros de poder económicos-financieros y, si bien, participan en ellos expertos de todo el mundo, la incidencia tanto en lo económico como en lo humano, es mayoritariamente por parte de los países más desarrollados.Por ende, en el problema de Uruguay y Argentina por Botnia, que haya habido una sentencia tan "gelatinosa", demuestra que lo que allí se juegan no son criterios Técnicos Jurídicos ni de Diplomacia Internacional en el verdadero sentido, sino criterios políticos para que, en definitiva, el equilibrio existente no se desacomode demasiado y entonces el poder siga siendo ejercido por quienes son los dueños del mundo.Para el logro de este objetivo, la Corte Internacional de La Haya, es uno de sus instrumentos.Por ello es imposible decir que esto es una situación nueva por el solo hecho de existir una sentencia pues, el peor de los jueces de un país, no la podría haber escrito.Decir que el único incumplidor es el Uruguay es lo mismo que decir que no hay otro país enfrente o que no existen autoridades que se hayan ocupado adecuadamente del tema. Si existen normas Internacionales que impedían que se hicieran emprendimientos contaminantes e igual se instalaron, explica claramente que existió impericia Política y Diplomática de parte de nuestro país.Es decir, no hay un solo culpable. Claramente.A su vez plantear en la decisión internacional que no hay pruebas que Botnia contamine no suena creíble. En la misma medida que se avanza en la lucha por el medio ambiente en todos los países, es que se detectan más fácilmente las causas de las contaminaciones. El progreso nos trajo, en este aspecto, una mejora sustancial en la búsqueda de una mejor calidad de vida.Es casi imposible que una industria no contamine, en todo caso puede hacerlo en mayor o menor medida pero no dejar de hacerlo. Entonces, decir que no hay pruebas es porque directamente nadie siquiera, de nuestros defensores, puso un pequeño frasco en el agua y luego le puso un tapón para poder analizarlo y allí es donde uno concluye que "no hubo pericia" de nuestra parte tampoco en lo Técnico.Por ello decirle Sí a La Haya es como decirle Sí al F.M.I. y reconocerle que todos los males de nuestro país es solo por culpa nuestra y nada tienen que ver las reglas de juego que imponen los poderes económicos-financieros en el ámbito internacional.Decirle Si a La Haya es contradictorio con la política actual en el Comercio Internacional en donde se limitan importaciones en función de defender la Industria Nacional, por considerar necesario la defensa de las fuentes laborales, aunque ello sea opuesto a las determinaciones de la O.M.C., el otro gran Gobernante del mundo.Este fallo, lamentablemente y para corroborar como funciona el mundo, ubica chivos expiatorios y los castiga de tal forma que nos sigue condenando al subdesarrollo no solo en términos económicos sino lo que es peor, en términos culturales también.El Uruguay aparece como el único incumplidor y lo castigan???. La Argentina no aparece o si lo hace es en términos de triunfo, pero en la realidad sus gobiernos, municipal, provincial y nacional, tienen ahora sobre sus espaldas la triste tarea de resolver al revés, algo que fue, por otro lado y por ellos mismos, "defendido" de diferentes maneras.Y por si fuera poco, una ciudad de la Argentina, Gualeguaychú, perjudicada plenamente y también de distintas formas, hasta con nuevos conflictos, ahora en su propio seno, que termina siendo el único afectado tangible en nuestro país, quizás a la par de lo que pueda sucederle a Fray Bentos, en el Uruguay.Queda si una obligación que podría ser vista como "una esperanza" y es que, algún día, ambos países coincidan en que Botnia contamina y vean, seguramente después de muchas idas y vueltas por Organismos Internacionales, como se hace para cerrar una empresa Multinacional.Sería raramente utópico pensar en eso cuando con el "fallo" fue la única de las partes que triunfo y, con seguridad, el Poder Económico de Botnia junto al del país que representa, es mucho más que el Uruguay y la Argentina juntos. Cuanto más que Gualeguaychú.Ante estas realidades y el futuro que se supone será difícil para nuestra hermana ciudad entrerriana, es un deber ciudadano solicitar que los diferentes Gobernantes del momento, no agredan más a una sociedad complicada por el solo hecho de estar ubicada frente a un emprendimiento de esa magnitud y que a esa situación no la eligió.Que la Justicia Argentina haga hoy lo que no quiso o no supo hacer antes no es creíble ni será saludable y tampoco que nuestros Gobiernos hagan hoy distinto a lo que supieron hacer en otros planos internacionales. Seria una pena que se haga hoy por la fuerza lo que no se pudo hacer con la Razón porque representara una condena más, absolutamente injustificable.Quizás todos tengamos razón cuando queremos transitar por ese puente, cerrado por la voluntad popular y avalado por los Gobiernos, pero, con la mano en el corazón, seria una vez mas, convertirnos en sojuzgados por un injusto Orden Internacional en el momento que, como único ejemplo del mundo, un pueblo se revela, justificadamente, ante la injusticia Internacional.Haber aceptado la "falta de cumplimiento" de Uruguay que ofreció La Haya, pone a la Argentina en desventaja. Fue un mal negocio aceptarlo. Le queda la peor parte del conflicto, resolver lo más urgente y real desde el día que empezó a construirse Botnia. "el sentimiento del pueblo de Gualeguaychú y el corte del puente".Por ello no se debe mirar a los Asambleístas para buscar errores en ellos sino ver como ahora, desde los Gobiernos, quienes son los que verdaderamente se equivocaron, se encuentran los enormes recursos financieros disponibles para dar la solución que es factible, si se tiene la coherencia de defender, como Cousteau o Al Gore, la Tierra que heredamos y dejaremos a nuestros hijos.
Ignorar esto es una pena y lo tienen claramente demostrado con su accionar tanto el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, los tres, que, en conjunto, conducen las Políticas a nivel Supranacional y dicho esto a través de documentos escritos y de público conocimiento.Cada uno de ellos está formado principalmente por dirigentes de los principales centros de poder económicos-financieros y, si bien, participan en ellos expertos de todo el mundo, la incidencia tanto en lo económico como en lo humano, es mayoritariamente por parte de los países más desarrollados.Por ende, en el problema de Uruguay y Argentina por Botnia, que haya habido una sentencia tan "gelatinosa", demuestra que lo que allí se juegan no son criterios Técnicos Jurídicos ni de Diplomacia Internacional en el verdadero sentido, sino criterios políticos para que, en definitiva, el equilibrio existente no se desacomode demasiado y entonces el poder siga siendo ejercido por quienes son los dueños del mundo.Para el logro de este objetivo, la Corte Internacional de La Haya, es uno de sus instrumentos.Por ello es imposible decir que esto es una situación nueva por el solo hecho de existir una sentencia pues, el peor de los jueces de un país, no la podría haber escrito.Decir que el único incumplidor es el Uruguay es lo mismo que decir que no hay otro país enfrente o que no existen autoridades que se hayan ocupado adecuadamente del tema. Si existen normas Internacionales que impedían que se hicieran emprendimientos contaminantes e igual se instalaron, explica claramente que existió impericia Política y Diplomática de parte de nuestro país.Es decir, no hay un solo culpable. Claramente.A su vez plantear en la decisión internacional que no hay pruebas que Botnia contamine no suena creíble. En la misma medida que se avanza en la lucha por el medio ambiente en todos los países, es que se detectan más fácilmente las causas de las contaminaciones. El progreso nos trajo, en este aspecto, una mejora sustancial en la búsqueda de una mejor calidad de vida.Es casi imposible que una industria no contamine, en todo caso puede hacerlo en mayor o menor medida pero no dejar de hacerlo. Entonces, decir que no hay pruebas es porque directamente nadie siquiera, de nuestros defensores, puso un pequeño frasco en el agua y luego le puso un tapón para poder analizarlo y allí es donde uno concluye que "no hubo pericia" de nuestra parte tampoco en lo Técnico.Por ello decirle Sí a La Haya es como decirle Sí al F.M.I. y reconocerle que todos los males de nuestro país es solo por culpa nuestra y nada tienen que ver las reglas de juego que imponen los poderes económicos-financieros en el ámbito internacional.Decirle Si a La Haya es contradictorio con la política actual en el Comercio Internacional en donde se limitan importaciones en función de defender la Industria Nacional, por considerar necesario la defensa de las fuentes laborales, aunque ello sea opuesto a las determinaciones de la O.M.C., el otro gran Gobernante del mundo.Este fallo, lamentablemente y para corroborar como funciona el mundo, ubica chivos expiatorios y los castiga de tal forma que nos sigue condenando al subdesarrollo no solo en términos económicos sino lo que es peor, en términos culturales también.El Uruguay aparece como el único incumplidor y lo castigan???. La Argentina no aparece o si lo hace es en términos de triunfo, pero en la realidad sus gobiernos, municipal, provincial y nacional, tienen ahora sobre sus espaldas la triste tarea de resolver al revés, algo que fue, por otro lado y por ellos mismos, "defendido" de diferentes maneras.Y por si fuera poco, una ciudad de la Argentina, Gualeguaychú, perjudicada plenamente y también de distintas formas, hasta con nuevos conflictos, ahora en su propio seno, que termina siendo el único afectado tangible en nuestro país, quizás a la par de lo que pueda sucederle a Fray Bentos, en el Uruguay.Queda si una obligación que podría ser vista como "una esperanza" y es que, algún día, ambos países coincidan en que Botnia contamina y vean, seguramente después de muchas idas y vueltas por Organismos Internacionales, como se hace para cerrar una empresa Multinacional.Sería raramente utópico pensar en eso cuando con el "fallo" fue la única de las partes que triunfo y, con seguridad, el Poder Económico de Botnia junto al del país que representa, es mucho más que el Uruguay y la Argentina juntos. Cuanto más que Gualeguaychú.Ante estas realidades y el futuro que se supone será difícil para nuestra hermana ciudad entrerriana, es un deber ciudadano solicitar que los diferentes Gobernantes del momento, no agredan más a una sociedad complicada por el solo hecho de estar ubicada frente a un emprendimiento de esa magnitud y que a esa situación no la eligió.Que la Justicia Argentina haga hoy lo que no quiso o no supo hacer antes no es creíble ni será saludable y tampoco que nuestros Gobiernos hagan hoy distinto a lo que supieron hacer en otros planos internacionales. Seria una pena que se haga hoy por la fuerza lo que no se pudo hacer con la Razón porque representara una condena más, absolutamente injustificable.Quizás todos tengamos razón cuando queremos transitar por ese puente, cerrado por la voluntad popular y avalado por los Gobiernos, pero, con la mano en el corazón, seria una vez mas, convertirnos en sojuzgados por un injusto Orden Internacional en el momento que, como único ejemplo del mundo, un pueblo se revela, justificadamente, ante la injusticia Internacional.Haber aceptado la "falta de cumplimiento" de Uruguay que ofreció La Haya, pone a la Argentina en desventaja. Fue un mal negocio aceptarlo. Le queda la peor parte del conflicto, resolver lo más urgente y real desde el día que empezó a construirse Botnia. "el sentimiento del pueblo de Gualeguaychú y el corte del puente".Por ello no se debe mirar a los Asambleístas para buscar errores en ellos sino ver como ahora, desde los Gobiernos, quienes son los que verdaderamente se equivocaron, se encuentran los enormes recursos financieros disponibles para dar la solución que es factible, si se tiene la coherencia de defender, como Cousteau o Al Gore, la Tierra que heredamos y dejaremos a nuestros hijos.
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