La fallida experiencia laboral de los jóvenes
Más del 65% de los jóvenes argentinos abandona su puesto de trabajo antes del primer año. Una de las razones tiene que ver con que no están educados para la exigencia laboral y el respeto de las reglas.El problema que existe hoy para que los jóvenes de entre 18 y 24 años tengan continuidad en el trabajo es el objeto de una investigación realizada por el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEEP).¿Cómo es posible que tantos jóvenes (65%) aguanten tan poco en el empleo? Habría dos respuestas al fenómeno: la precarización laboral y el rechazo a las reglas.La Subsecretaria de Programación Técnica y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, Marta Novick pone el acento la existencia de tantos trabajos precarios.Bajo este rótulo se entiende el pago de sueldos muy bajos, con altas exigencias, y la inexistencia de beneficios como una obra social por estar en negro.La informalidad laboral, según Novick, es mayor en los niveles socioeconómicos más bajos. Según datos oficiales, en el 20% de los jóvenes con menores ingresos llega al 75%, mientras que en el 20% de mayores ingresos esta informalidad no supera el 10%.Más allá de esta problemática, el trabajo realizado por el CEPP pone foco en una causa sociocultural que se da en ciudades de más de 300.000 habitantes, "sin importar la clase social".En entrevistas con responsables de las áreas de personal de 13 compañías -entre las que hay telefónicas, ferroviarias, supermercados y constructoras- aparece la falta de actitud de los jóvenes ante el compromiso laboral asumido.Gustavo Iaies, director del CEPP, lo describe así: "Hoy los jóvenes tienen una dificultad para adaptarse a determinadas reglas que imponen las empresas. Creen que se puede negociar todo como si cada puesto de trabajo hubiera empezado con ellos"."Ya no apuestan a una cultura del trabajo, es decir, esforzarse hoy para conseguir una gratificación el día de mañana. Buscan la gratificación inmediata, y esto tiene que ver con la historia de muchos de sus padres. Ven que con aquel viejo perfil de trabajador no consiguieron progresar", explicó el directivo a Clarín.Iaies cree que "la secundaria debe recuperar un rol fundamental en la socialización de los jóvenes. Debe existir un espacio para reflexionar sobre este tema, porque desde las familias el concepto de autoridad también está en crisis, y esto queda de manifiesto cuanto quieren trabajar".El trabajo del CEPP plantea que hay un vínculo deficiente entre la escuela secundaria y el mercado laboral. Se tiende a pensar que sólo hay un desajuste en el plano de los saberes (los adolescentes salen sabiendo poco).Sin embargo, se pierde de vista que los organismos encargados de transmitir el saber también deben inculcar reglas de sociabilidad necesarias para que los jóvenes puedan insertarse en un mundo laboral.Dicho mundo demanda de sus trabajadores hábitos y valores determinados. Un joven que está acostumbrado a la anomia, a la falta de compromiso hacia las normas, se diría que tiene escasa posibilidad de permanecer en un trabajo.Las aptitudes requeridas por el mercado laboral incluyen no sólo conocimiento y creatividad, un desempeño intelectual acorde al oficio de que se trata, sino también una serie de virtudes que rozan lo que se conoce como la cultura del trabajo.La inserción de los jóvenes en el mercado laboral es un problema de máxima actualidad. En Argentina el 40% de la población sin trabajo tiene menos de 25 años, entre otras razones, por falta de nivel educativo.Según cifras oficiales, en el país un 20 % de los jóvenes está desocupado.
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