La filosofía danesa para una vida feliz
Dinamarca encabeza desde 2012 el ranking de índice de felicidad, según el informe World Hapiness Report, elaborado por la red de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas. Este país del norte de Europa, que sigue el modelo escandinavo/nórdico de bienestar, no exhibe grandes diferencias ni inequidades, tiene una gran clase media y muy poca pobreza.Los daneses pagan muchos impuestos (el 48,2% sobre las rentas personales, el índice más alto de la Unión Europea; en tanto que el IVA es del 24%) y lo curioso es que no se quejan por esto.Ocurre que la mayoría de los daneses apoya el nivel de impuestos porque saben que el dinero es manejado correctamente según las leyes del país y a favor del Estado de Bienestar que beneficia a todos.Esto es posible porque Dinamarca figura entre los países menos corruptos del planeta. Junto con otros países nórdicos, está al frente de casi todos los índices de calidad institucional.Los daneses tienen un alto grado de confianza tanto en sus conciudadanos, como en el gobierno, sus leyes, las instituciones políticas y la democracia. La sociedad danesa es la que más confía en el prójimo y la transparencia política es muy alta.Con estos rasgos se entiende por qué razón Dinamarca siempre ocupa los primeros lugares en los índices de felicidad de la ONU. Este indicador no busca evaluar si hay mucha gente deprimida o triste, sino identificar qué tan cuidadoso o generoso es un país con sus ciudadanos, qué tanta libertad, salud, ingresos y gobernabilidad les ofrece.¿La fuente de felicidad danesa reside exclusivamente en el éxito del Estado de Bienestar? Aunque es indudable el impacto de este modelo de desarrollo, sin embargo la satisfacción en Dinamarca está conectada en gran medida a una filosofía de vida vernácula.Esa filosofía se llama "hygge" (se pronuncia "juga") y consiste en una particular forma de entender y de disfrutar de la vida basada en los planes sencillos, confortables y relajados en soledad o en buena compañía.Aunque en Dinamarca se practica desde hace más de dos siglos, este nuevo enfoque se ha puesto de moda en el resto de Europa, a partir sobre todo de la publicación de "Hygge. La felicidad de las pequeñas cosas".El autor de este best-seller es Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague. Allí se dice que en uno de los lugares con peor climatología del mundo, los daneses han aprendido a convertir sus hogares en templos del bienestar."No somos una utopía perfecta, el país se enfrenta a retos y problemas como cualquier otro, pero creo que puede ser una fuente de inspiración sobre cómo los países pueden aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos", apunta Meik Wiking."Los daneses son los más felices de Europa, pero también son los que se reúnen más a menudo con sus amigos y familias y se sienten más tranquilos y en paz. Por lo tanto, hay buenos motivos para observar un interés creciente en el hygge", según declaró a la prensa.Si se le pregunta a un danés qué es hygge, probablemente responda: "es sentarse frente a la chimenea en una noche fría, vestido con un grueso suéter de lana mientras bebes un vino caliente con azúcar y especias y acaricias a tu perro echado a tu lado".Hygge también es comer galletas y tortas hechas en casa, mirar la TV abrigado con una manta, tomar el té en una taza de porcelana, o la reunión de la familia en Navidad.En esas pequeñas cosas encuentran los daneses la felicidad.
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