La garante no admitida de la gobernabilidad
La pérdida física del hombre fuerte de la Argentina dispara el análisis sobre el sistema de poder construido estos años. Pero se omite su dependencia del modelo de acumulación "sojístico". Si es cierto que Néstor Kirchner, como piensan algunos, reestableció el principio de autoridad tras la debacle de 2001-2003, no es menos cierto que eso no hubiera sido posible sin la milagrosa soja.Dicen que el ex presidente solía manifestar: "superávit fiscal es poder". Tenía, en efecto, una concepción recaudadora de caja, que fue la clave de bóveda del proyecto político que lleva su nombre.Los politólogos especulan hoy sobre la estabilidad política de la Argentina después de Kirchner. Y no están errados, toda vez que el patagónico fundó una gobernabilidad alrededor de su persona. El sistema político giró alrededor de su voluntad.Esta duda, sin embargo, no es trasladable al plano económico. Por una sencilla razón: las divisas de la soja están garantizadas. Este año entrarán al país más de 20.000 millones de dólares sólo por este producto y el que viene otro tanto, si ayuda el clima.Quizá la muerte de un político de tanto peso en el pasado, hubiera producido un cimbronazo económico, que hubiera desestabilizado el país. Hoy no hay razones para ello.El dato es que hoy la Argentina se gobierna con un volumen de divisas hasta diez veces más grande que en los últimos 20 años. Y esto gracias al aporte extraordinario del complejo sojero.Es la clave macroeconómica de la era kirchnerista. "Sólo con las divisas de la soja, en 2010 el Gobierno paga la deuda pública en dólares, se banca la fuga de capitales de la gente y no toca un sólo dólar de las reservas del Banco Central", sostiene el economista Carlos Melconian.Quienes conocen la evolución histórica de la economía argentina ponen énfasis en el mercado de cambios. Los estrangulamientos crónicos por la escasez de divisas han signado los ciclos de euforia y crisis de la Argentina.Desde hace una década el país ha encontrado en la soja una proveedora constante de divisas para el mercado de cambio. Esto despeja cualquier crisis economía, con repercusiones políticas.Hoy la soja tiene valores que superan los 400 dólares la tonelada (en 2000 valía 120 dólares), su precio parece no tener techo y sigue en escala ascendente.Todos los expertos coinciden en una cosecha récord durante la campaña 2009-2010 en todo el país. En suelo entrerriano es considerada la mejor de los últimos 10 años, con 3.500.000 toneladas recolectadas.En Entre Ríos, el aumento de la superficie sembrada fue del 17%, mientras que la producción de la oleaginosa se incrementó 235%. Argentina está en el tercer lugar como exportador mundial de soja y es el principal proveedor internacional del aceite y harina derivados.La Argentina cuenta hoy con el producto que el capitalismo demanda. Una situación similar a cuando exportaba a Inglaterra, entonces potencia dominante (siglo XIX), y los granos y carnes tenían precios altos en términos del intercambio.No por casualidad el país tuvo un crecimiento muy fuerte desde 1875 a 1913. En ese período Argentina -considerada el "granero del mundo"- crecía a tasas similares a las de Canadá y Australia.Fue un crecimiento sostenido y fuerte hasta la Primera Guerra Mundial y desde ahí el país entró en crisis. Hoy el cuadro de bonanza es parecido: con la soja a más de 400 dólares, los términos del intercambio son favorables para Argentina, a partir de la demanda asiática, sobre todo de China.La soja, la garante no reconocida de la gobernabilidad argentina de estos años.
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