La geopolítica de los muros
La globalización es una oportunidad para la integración. Sin embargo, la humanidad queda menoscabada con separaciones entre grupos por muros físicos.La caída del Muro de Berlín en 1989 implicó el fin de la Guerra Fría, es decir el enfrentamiento a gran escala de dos potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, alrededor de la cual se dividió ideológicamente la humanidad.Un muro de 45 kilómetros dividía la ciudad de Berlín en dos, Occidental y Oriental, aunque en verdad se trató de una frontera que separó al mundo capitalista y al mundo comunista, los dos sistemas en pugna en el siglo XX.Los más optimistas creyeron, 26 años atrás, que entraríamos a una era en la que se derrumbarían todos los muros existentes, y en la que nadie se atrevería a levantar nuevos.Sin embargo, esa hipótesis no se ha verificado. Todavía 11 muros emblemáticos dividen a pueblos, países y familias, según un interesante informe del portal BBC Mundo (Reino Unido).Pero además se escuchan voces a favor de construir nuevos bloqueos, con el argumento de cerrar las fronteras a grupos humanos "indeseados", estableciendo así una línea tajante entre "nosotros" y "ellos".La geopolítica del muro es efectivamente proclamada por Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos, quien se ha mostrado partidario de profundizar el bloqueo físico que ya existe en la frontera con México."Un muro nos ahorraría muchísimo dinero. Tenemos que levantarlo", anunció por estas horas el candidato, quien lidera una corriente de opinión estadounidense contraria a la inmigración irregular.El argumento es el nacionalismo, la idea de preservar la identidad norteamericana, contra la invasión hispana. "Hagamos que Estados Unidos sea grande otra vez", repite Trump, apelando al orgullo nacional.Aunque dice que no tiene nada contra los hispanos, el magnate asegura contar con pruebas de que México envía a sus criminales a Estados Unidos.Utilizando como uno de los pilares de campaña la seguridad fronteriza, Trump viene calificando a los inmigrantes mexicanos como "narcotraficantes", "criminales" y "violadores".La frontera entre México y Estados Unidos es de 3.200 kilómetros, y decenas de miles de latinos mueren intentando cruzarla. El muro construido por Estados Unidos para controlar la entrada de indocumentados se extiende por aproximadamente un tercio de la frontera, y está hecho de un mosaico de vallas de acero y concreto, con cámaras infrarrojas, sensores, aviones y dirigibles.El informe de la BBC habla de la existencia de muros en otras partes del globo. Por ejemplo el que separa Ceuta y Melilla, sobre el Estrecho de Gibraltar, y que es la entrada directa de África a Europa.Menciona también el muro construido por Israel en Cisjordania, que es foco de tensión permanente con el pueblo palestino. En tanto señala que persisten los "muros de paz" en Belfast (Irlanda del Norte), levantados para evitar la violencia entre católicos y protestantes.Otro ejemplo es la franja de territorio no habitado que actúa como una barrera entre los habitantes de las dos Coreas (la comunista y la pro-occidental). Y en el caso de Chipre una alambrada de 180 km. separa en dos a la isla y a Nicosia, su capital.El antropólogo Marc Augé admite que la resistencia al otro es arcaica, y su persistencia a lo largo de los siglos es un obstáculo para la convivencia humana."Sin alteridad, sin relación con el otro no hay identidad", reconoce. Pero aclara que la identidad nacida de la relación con el otro puede constituirse de dos formas: solidaria o hegemónica.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

