La gran ciudad y la presencia de solitarios
Los datos de población de la cosmopolita ciudad de Buenos Aires dibujan rasgos inequívocos asociados a un modelo de vida en el que abundan los solitarios.Se trata de una característica que pinta una tendencia de época, si se piensa que gran parte de la humanidad hoy vive en los grandes conglomerados urbanos.Las capitales son imanes poblacionales, hacia esos centros confluyen masas humanas deseosas de un entorno que en teoría promete bienestar material. La contracara del proceso es el despoblamiento rural.La urbanización del globo es un proceso indetenible, y responde al triunfo del racionalismo moderno. Conocer qué tipo de vínculos se dan en la gran ciudad es adentrarse, de algún modo, a las tendencias sociológicas dominantes.Dentro del esquema de vida de la capital Argentina -uno de los conglomerados mundiales prototípicos- emerge con fuerza el perfil solitario de existencia.El primer dato es que la mitad de los porteños no tiene pareja, según la última Encuesta Anual de Hogares del gobierno de la ciudad. "La vida en la ciudad, una fábrica de personas sin parejas", es el titular del diario Clarín donde se comenta ese porcentaje.¿Cómo es posible que haya tanta gente concentrada en una pequeña geografía, y se diría más bien amontonada, y sin embargo pululen los solos? ¿Cómo se explica esta paradoja?Los psicólogos contestan que estar juntos espacialmente, no implica necesariamente estar comunicados. La cantidad de los sujetos en una geografía, no dice nada de la calidad de los vínculos.El apelmazamiento humano no garantiza el conocimiento mutuo ni que los vínculos de unos con otros sean intensos. Conviene reflexionar sobre las relaciones que se dan al interior de un edificio de departamentos, que es el espacio típico de la gran ciudad.Pues bien, hay consenso respecto que allí donde vive mucha gente las interacciones no son frecuentes, como uno podría creer. Habría que extender esta realidad al resto de la ciudad, donde el apiñamiento coexiste con vínculos funcionales y fugaces.No es sorprendente que en Buenos Aires pululen las empresas dedicadas a la búsqueda de pareja. Estas firmas, según los últimos registros, aumentaron sorprendentemente su clientela.Al explicar el fenómeno Miguel Espeche, licenciado en psicología y coordinador general del programa de Salud Mental de un hospital porteño, consideró que hay varios factores que explican el aumento de la soltería.Entre ellos menciona la creciente población extranjera o del interior que pierde sus lazos sociales cuanto llega a la ciudad y que tiene dificultades para construir lazos comunes.Según el cineasta Juan Taraturo, "la ciudad no necesariamente es un generador, sino más bien un receptor de la soledad. No tiene que ver con la distancia entre las personas, sino con una tendencia a la satisfacción inmediata donde perdimos la paciencia, la comprensión y la tolerancia, y eso nos lleva a satisfacer el deseo lo antes que se pueda. Generamos vínculos más fugaces, y no sólo de pareja, que nos inyectan bienestar rápidamente, pero son relaciones pasatistas o de 'ida y vuelta'".Para explicar la proliferación de solitarios no debe perderse de vista el otro gran fenómeno de la sociedad contemporánea: el envejecimiento, en un contexto de estiramiento de la expectativa de vida.Una de cada cuatro personas mayores vive sola en la ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las cuales son mujeres. Este ostracismo es una elección frecuente en algunos mayores que ejercen el retiro voluntario hasta que llegue el final.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

