La Gran Guerra y su efecto en Argentina
El mundo recuerda por estos días el centenario de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que impactaría en Argentina, visualizada como "granero del mundo". Hace cien años Europa se entregó a los extremos nacionalistas, produciendo una verdadera carnicería humana. La llamada Gran Guerra inauguró, así, la "era de las matanzas" en el siglo XX.Se trató de una de las conflagraciones más mortíferas de la humanidad, que aunque tuvo su centro en Europa, trascendió sus fronteras. En ella se vieron involucradas las grandes naciones industriales y militares de la época.Originalmente se enfrentó la Triple Alianza constituida por Francia, Gran Bretaña y Rusia y las llamadas "potencias centrales", esto es Alemania y Austria-Hungría. Con el tiempo se fueron involucrando otros países, como Estados Unidos.En los libros de historia se cuenta que el detonante del conflicto se produjo el 28 de julio de 1914 en Sarajevo, con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria.Tras el fin de la guerra, ocurrido en 1918, el mapa de Europa y sus fronteras cambiaron completamente (cuatro grandes imperios dejaron de existir: alemán, ruso, austro-húngaro y otomano) y varias naciones se independizaron y crearon.Finalmente, lejos de apaciguar los nacionalismos, la guerra los exacerbó. En los países vencidos (como Alemania) el resentimiento alimentó un espíritu de desquite que socavó las frágiles democracias y condujo a una nueva guerra (la Segunda, entre 1939 y 1945).Hay consenso entre los historiadores respecto de que en 1914 murieron las ilusiones de progreso como destino ineluctable de la especie humana, un sueño incubado en el positivista y liberal siglo XIX.El impacto de la Gran Guerra se hizo sentir en Argentina, que apenas cuatro años antes venía de celebrar el centenario de la Revolución de Mayo, con espíritu alegre y confiado en el futuro.Por entonces el ingreso masivo de los inmigrantes europeos estaba transformando la sociedad nativa al igual que su economía. El país era próspero y todos presagiaban que Argentina se convertiría en una potencia económica.Desde 1890 la expansión de la agricultura fue continua y el campo se llenó de chacareros y jornaleros. Entre 1892 y 1913 se quintuplicó la producción de trigo, la mitad de la cual se exportaba.La elite dirigente (llamada generación del '80) facilitó la inserción de Argentina en la economía mundial, como proveedora de materia prima para Gran Bretaña, potencia que venía oficiando de metrópoli desde 1810.Ese país europeo, convertido en esa época en el "taller del mundo", por la profundización de su industrialización, consideraba a la Argentina como una virtual colonia.En efecto, entre 1880 y 1913 el capital británico creció en estas pampas casi nueve veces. A los rubros tradicionales -comercio, bancos, préstamos al Estado- se agregaron préstamos hipotecarios sobre tierras, inversiones en empresas públicas, y sobre todo los ferrocarriles.En este contexto, el hecho de que la "metrópoli" haya entrado en guerra en 1914, significó un duro golpe para Argentina, cuyo comercio exterior se vio seriamente dañado.Cayeron drásticamente los envíos a Europa, al tiempo que se derrumbaron las compras (importación) de maquinaria y de manufacturas provenientes del Viejo Continente.La Gran Guerra, en suma, dejó secuelas en Argentina -de economía tan expuesta a los vaivenes del comercio mundial- rompiendo el optimismo despreocupado de su sociedad.
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