La guerra de los virus
Cuando la salud pública se ve amenazada se produce una reacción mezcla de temor y búsqueda de culpas, sin embargo, cada epidemia tiene su razón de ser y una estrategia con la cual defendernos.Por Abel Lemiña[email protected] allí, latentes, tranquilos, agazapados esperando el momento de contraatacar. Parecía que los teníamos dominados, que sólo pegaban zarpazos desesperados ante el dominio humano, dejándoles cada vez menos espacios, quitándole potencia y a unos pocos relegándolos al olvido.Si hasta a algunos se los creía vencidos y que pasarían a ser una página dentro de la historia de la medicina, sin embargo la realidad nos está pegando un cachetazo, devolviéndonos al estado de frágiles mortales que convivimos con millones de microorganismos a los cuales les debemos respeto.Los ciclos biológicos de los gérmenes indican que cada tanto recrudecen algunas virosis y amenazan la especie, la nuestra, y por motivos que habrá que saber identificar parecer que se han puesto de acuerdo varios de esos microscópicos enemigos del hombre para atacarnos en masa, como con sed de venganza.Acaso no nos suena a algo perimido hablar de fiebre amarilla y dengue, mas este pasado verano nos amenazó uno y nos pegó en directo el otro, habiéndose producido casos de dengue en muchas provincias, incluso en la nuestra y algunos en nuestra ciudad. El dengue ya no es historia lejana, es reciente y los huevos y larvas del aedes aegypti duermen tranquilos esperando la próxima primavera para volver a volar con su carga viral.Lamentablemente coincidió, pero hace pocas semanas se dio un caso de poliomielitis, por un fenómeno especial, una rara enfermedad que padecía un chiquito y que al vacunarlo, el virus atenuado fue más fuerte que las defensas del pequeño. La polio en Argentina se la considera erradicada, pero este temible virus pareció aliarse en este contraataque viral para recordarnos nuestras debilidades.El H.I.V. sigue como siempre avanzando en medio de nuestros descuidos, camuflado de sexo y sangre, también nos asesta su poder de morbimortalidad, y se suma al ejército viral que resurge diciéndonos que siguen en pie de guerra.Y ahora la gripe A H1N1 que está rondando nuestro aire, que está infectando a los unos y a los otros, mientras vienen organizados los dos batallones de las dos gripes, esta novedosa y la estacional que se la esperaba, agresiva como todos los años, pero esta vez viene como con aires de soberbia y juntos los dos virus sueñan con salir victoriosos frente al enemigo humano.Pero aquí estamos, sintiendo los silbidos de las balas, viendo caer algunos hermanos, en esta batalla despareja, porque son chiquitos en tamaño, pero gigantes de la infección, y sabedores de su poder, dicen presente en la actualidad.Así, virus antiguos reaparecidos contraatacan luego de replegarse durante décadas ante el embate de la ciencia, otros actuales siguen su ritmo y ahora se suma este virus nuevo al que nuestras defensas desconocen.Es hora de desplegar la táctica y la estrategia defensiva, prevención y detección precoz es la consigna, dar el paso atrás cuando es necesario y abroquelarnos en la unidad de conciencia colectiva. Que los que saben digan qué hacer y nosotros, devenidos en soldados cumplamos las órdenes pensando en lo colectivo.Un ejemplo claro es que tuvimos que recurrir a tácticas pasadas, suspender las clases, en los colegios y en las universidades, pero esta vez no para salir de vacaciones, sino para evitar una epidemia mayor, porque ese fue el verdadero motivo que dio origen a las vacaciones de invierno. Lo otro, lo del descanso merecido, y lo de salir de viaje solo es el resultado de un fenómeno de marketing, pensado desde la industria sin chimeneas que es el turismo.Pero volver a la esencia es lo correcto, porque los virus saben donde acudir, y evitando las aglomeraciones de alumnos que comparten espacios, aire, útiles, y otros elementos, les estamos quitando poder.La batalla ya comenzó, los virus se unieron y vienen con todo, debemos unirnos y saber defendernos, para eso se requiere, como en toda guerra, sacrificar cosas si es necesario para salir victoriosos. Sigamos al pie de la letra lo que las autoridades nacionales nos dicen y a ello sumemos el sano criterio que se supone nos da el título de ser la especie más inteligente del planeta.
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