La “Guerra Santa” en pleno siglo XXI
La opinión pública mundial se estremece ante la escalada del integrismo islámico, cuyo grito de guerra contra los "infieles", en pleno siglo XXI, resulta difícil de comprender. "Es la guerra santa, idiotas". Así encabeza un artículo visceral el escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte, alertando sobre la amenaza que se cierne sobre Occidente.El español, que durante años cubrió como corresponsal los conflictos armados en Medio Oriente, habla como quien sabe de la esencia del adversario que tiene enfrente.Para él se trata de los seguidores del Corán que se sienten obligados a dar muerte en guerra a los enemigos de su fe. Se trata de los fundamentalistas árabes que, como lo han venido intentando a lo largo de la historia, no renuncian al proyecto de instalar a sangre y fuego una teocracia global.La fórmula es la Yihad, o guerra santa, que no tiene límites ni reconoce fronteras. Una especie de mandato divino que trasmitió el profeta Mahoma a los de su raza, cuando escribió en el Corán: "la guerra es permanente hasta el día del juicio"."Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa", proclama Pérez-Reverte, queriendo sacudir la conciencia de aquellos a los que les resulta inverosímil asumir el retorno del fanatismo medieval en pleno siglo XXI."A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza", opinó el periodista español, reconociendo que esta parte del mundo también debió superar el fanatismo religioso -la idea de matar personas en nombre de Dios- que hoy hace estragos en Oriente.Es esa libertad occidental, alerta, la que hoy está amenazada por un ejército de fanáticos que, desde una visión radical del Islam, pretenden instalar un Califato musulmán global."Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio", advierte Pérez- Reverte, sugiriendo que un Occidente burgués, esencialmente cobarde y condescendiente, corre riesgo de desaparecer.El planteo del escritor español puede ser controversial -¿ve acaso fantasmas donde no los hay?- pero es sintomático del miedo que embarga a una parte de la sociedad europea (que además cobija en su seno a millones de inmigrantes musulmanes).Y recuerda, sobre todo, la tesis de Samuel P. Huntington, profesor de la Universidad de Harvard, quien en 1993 planteó que los conflictos ya no serán entre Estados sino entre civilizaciones muy diferentes entre sí.Para este politólogo estadounidense, en el siglo XXI ninguna frontera será más sangrienta que la que separa al Islam de Occidente. Ahora bien, la guerra santa, como la que hoy lidera la organización Estado Islámico (conocida como ISIS) ¿representa el sentir de todo el mundo musulmán?Al respecto habría que precaverse de las visiones lineales y reduccionistas que identifican al Islam con el odio irrevocable a Occidente (las que acaso se descubren en planteos como los sostenidos por Pérez-Reverte).En este sentido, más que hablar de una batalla entre el Islam y Occidente, habría que pensar en una interna en el propio bloque islamita. Se trataría en rigor de un conflicto entre una interpretación violenta y fanática del credo de Mahoma y aquella otra que asume la coexistencia pacífica de las religiones. Si esto es así, a todo el mundo le debería importar qué teología vencerá en la lucha por la definición del Islam: la que predica la guerra a los infieles o la que cree en la paz de la familia humana.
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