La hipótesis del votante posmoderno
Mientras los intelectuales K se devanan los sesos para explicar cómo es que la gente no votó al "modelo", en Capital y Santa Fe, se agiganta la importancia del estilo Durán Barba, el asesor del PRO.En las democracias, se sabe, tiene poder quien más votos cosecha. De ahí que auscultar el deseo y las expectativas de los ciudadanos se ha convertido en un saber estratégico para cualquier político.Es la misma lógica que rige en el mercado, en cuyo ámbito se ha instalado el axioma de que "el cliente siempre tiene razón". La extrapolación del mercadeo al mundo de la política existe desde hace tiempo.Todos hacen marketing político, todos sondean los deseos de los votantes, para acomodar luego el discurso de campaña, aun los políticos que hipócritamente despotrican contra esta práctica.En este contexto hay que situar la figura de Jaime Durán Barba, el asesor de imagen de Mauricio Macri, el mentor de la estética del PRO, la fuerza política que acaba de dar una sorpresa en Santa Fe, con la irrupción del humorista Miguel del Sel.¿Qué sabe Durán Barba que no sabe el resto? La exitosa performance electoral del PRO en Capital y Santa Fe, ¿no le está dando la razón? ¿Qué sabe de los votantes argentinos este ecuatoriano que viene de asesorar con éxito a otros líderes latinoamericanos?El escritor y analista Jorge Asís, en uno de sus recientes artículos de opinión (característicos por su filosa ironía) se declaró rendido ante la eficacia electoral del ecuatoriano.Señaló que él siempre subestimó, en exceso, "el positivismo frívolo del PRO", con su baile, los globitos de colores, su escenografía eufórica que recuerda un concierto de música pop.Pero Asís, finalmente un intelectual, alguien que vive de las ideas, no aprueba la fórmula, más allá de su eficacia. "Se asiste, con dolor, al triunfo pragmático de la ideología a-ideológica. A la política vaciada de ideología", escribió.Durán Barba le contestaría a Asís que sigue preso de la nostalgia de la política del siglo XX. Le diría que es parte de la camada de los viejos políticos, nacidos en la edad de las ideologías y de la modernidad, que todavía no se ha percatado que la sociedad cambió.El ecuatoriano postula la hipótesis del elector posmoderno, que más allá de su pertenencia comarcal, es portador de una sensibilidad de época. Son mujeres y hombres comunes, hijos de Internet, del rock y la contracultura, que viven una nueva individualidad.Durán Barba parece conocer mucho la lógica kirchnerista. Vivió y estudió en Argentina en los '70; llegó a enamorarse del peronismo de izquierda de aquellos años y como militante de la JP fue a Ezeiza a buscar a Perón."Pero todo ha cambiado desde entonces, menos los políticos, que siguen diciendo las mismas cosas desde hace 50 años", dijo el ecuatoriano, en una entrevista que La Nación le hizo en 2006.Era el año en que Néstor Kirchner tenía popularidad. Pero eso "porque estamos en la transición", decía Durán Barba, para quien el santacruceño representaba el típico espécimen de "macho alfa", de perfil autoritario."La gente quiere políticos creativos, diversos, no confrontativos. Eso los pone en el siglo XXI. Estilo confrontativo puede dar rédito, pero es provisorio y finalmente no da rédito. Forma parte de la sociedad machista antigua, que empezó a morir en los '50. A partir de entonces, la sociedad occidental se hizo femenina", teorizó cinco años atrás el asesor del PRO.El elector posmoderno vota imágenes y sentimientos, no vota con la cabeza. "Aunque, ojo, tampoco los intelectuales, ni los informados, votan con la cabeza. No existen las decisiones frías, racionales", aclara Durán Barba.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

