La hipótesis de la lucha por el control del petróleo
El dato es que los recursos petrolíferos están en disminución ante una demanda mundial en ascenso. La puja por el control de este bien escaso dibuja un enfrentamiento mundial a gran escala.Mientras algunos especulan sobre cómo será la sociedad del futuro sin petróleo, otros anticipan un recrudecimiento de la lucha mundial por el control del recurso.El ejercicio de imaginar cómo sería la actual civilización sin la matriz energética que la mueve, por ahora parecer ser eso: pura imaginación. Otro es el mundo de la realpolitik, es decir la política de la realidad, basada en intereses prácticos y necesidades concretas.Como sea, más allá de estas dos actitudes (una acaso excesivamente utópica frente a otra más pragmática), ambas se nutren de la convicción de que el petróleo es un recurso agotable que la naturaleza creó en eras geológicas anteriores.La otra certeza es que el industrialismo ha consumido bastante de esta reserva global, y que la era del petróleo fácil y barato se acabó, es parte del pasado. No está claro aún, eso sí, cómo sería la transición de un paradigma energético agotado a otro emergente.Y de hecho cuesta imaginar que la sociedad del presente acepte racionalmente modificar sus patrones de consumo -como postula cierta prédica ecologista- en aras de abandonar la dependencia petrolífera.Ante un cuadro de escasez creciente, en lugar del abandono del recurso en cuestión, lo que se avecina es una lucha feroz por su control, y esto a escala internacional.En un reciente artículo periodístico, el ex canciller argentino Dante Caputo, confirmó que "en los conflictos de poder, en las estrategias y prácticas de la dominación internacional, la cuestión del petróleo se convertirá en una de las causas que expliquen la acción de las potencias".Al respecto comentó que países como China, que tiene una alta dependencia de esta fuente de energía, tendrá una brecha insostenible entre su oferta (producción propia) y su demanda interna.Hoy el petróleo es cada vez más difícil y caro de extraer. De ahí que cada vez más las empresas se aventuren a explorar el mar. "En el control militar del sur del Mar de China se jugará gran parte de la capacidad de los chinos de abastecer el impresionante incremento del consumo previsto para los años próximos", afirmó Caputo.En apoyo de su hipótesis, el articulista trae a colación el informe de Ernst & Young, el cual concluye pronosticando que "la producción de petróleo no será capaz de satisfacer una demanda muy superior fomentada por las economías emergentes y las nuevas potencias económicas".Dentro de este contexto, el conflicto por las islas Malvinas adquiere una dimensión geopolítica trascendente. El Reino Unido ha comenzado a explorar hace tiempo el subsuelo marítimo de la zona, con miras a la explotación de hidrocarburos.Por otro lado, reclama soberanía sobre un amplio espacio de la plataforma marítima sobre la Antártida, superponiendo su reclamo con el espacio soberano de Argentina y parte también del chileno.Hay un tratado internacional que prohíbe la explotación económica en el polo sur. Pero en la última reunión consultiva del Tratado Antártico, realizada el año pasado en Buenos Aires, el ex primer ministro socialista francés Michel Rocard, quien es el embajador de su país para los polos, dijo públicamente que "las compañías petroleras y algunos Estados probablemente vayan a presionar para que suspenda la prohibición y poder ir a buscar y extraer petróleo y gas de la Antártida".
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