La hipótesis de una nueva Guerra Fría
Algunos indicios sugieren que los jerarcas del partido comunista chino querrían que el gigante asiático sea el contrapoder de Estados Unidos. ¿Nuevo orden bipolar en puerta?Mientras el modelo chino es un hueso duro de roer para los sociólogos -el "capitalcomunismo" es difícil de descifrar- hay razones para creer que se trata de un experimento que busca liderar un nuevo bloque antagónico a Estados Unidos.La prédica antinorteamericana, y más aún el cerril rechazo a los valores occidentales, viene in crescendo en el discurso de los líderes chinos. Al respecto, la agencia oficial china, en un duro editorial, llamó a "desamericanizar el mundo".Según refiere Natalia Tobón, de China Files, el texto expresa el pensamiento del Partido Comunista. Y se conoció poco después de la crisis presupuestaria en Washington, que afectó a Pekín, dueña de 1,3 billones de dólares de la deuda norteamericana.La estrategia se inscribiría en la nueva posición de los líderes de China, frente al creciente debilitamiento del liderazgo de Estados Unidos, dominado hoy por peleas internas y una deuda pública inmanejable.Ni el dólar puede ser la moneda base de intercambio internacional ni Norteamérica puede dictar el orden mundial. Ésa parece ser la línea directriz del gobierno chino."Washington abusó de su estatus de superpotencia e introdujo aún más caos en el mundo, desplazando riesgos financieros al extranjero, instigando tensiones regionales y disputas territoriales y peleando guerras bajo excusas mentirosas", dice el editorial de la agencia estatal asiática.A todo esto, un documento confidencial chino, filtrado hace poco al diario The New York Times, llama a oponerse a los peligros occidentales, que podrían minar la fuerza del Partido Comunista.Entre esos peligros se hallan la democracia constitucional, la participación civil, la libertad de prensa, el libre mercado y la Internet, que se ha convertido en una plataforma de críticas al régimen.¿Quiere China ocupar el lugar bacante dejado por la Unión Soviética, que al disolverse en 1989 dejó a Estados Unidos como potencia hegemónica, con capacidad para marcar las reglas de juego del escenario internacional?¿Volvería en ese caso a estructurarse el mundo en torno a una nueva bipolaridad del poder, como existió durante la llamada Guerra Fría, cuando dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, se oponían entre sí, haciendo que el mundo se alineara en uno u otro bando?Durante ese período reinó un sistema bipolar rígido, en el que no cabían las posiciones intermedias. La tensión permanente entre los dos polos se asentó sobre el equilibrio del terror: el miedo ante una conflagración nuclear (que haría que no existiera vencedor ni vencido) se tradujo en un combate simbólico y retórico.Como sea, varios analistas coinciden en señalar que el antagonismo de estas dos superpotencias implicaba un equilibrio de poder, algo que le daba estabilidad al sistema mundial.Al desaparecer la Unión Soviética, y con ella los dos bloques antagónicos, el escenario internacional trastabilló. Se cuenta que el analista ruso G. Arbatov les dijo a los norteamericanos en 1991, tras el colapso soviético: "Acabamos de hacerles a ustedes algo mucho peor que cuando los amenazábamos con nuestros misiles nucleares: los hemos dejado sin enemigo".Es la teoría del ideólogo fascista Carl Schmitt (1888-1985), para quien no se puede vivir sin un enemigo. Y si los rivales no existen, hay que inventarlos.
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