La historia contada desde algunos bienes
La historia del hombre ha girado en gran medida sobre la adquisición y explotación de bienes codiciados, materias primas o commodities, en torno a las cuales se han hecho revoluciones y guerras. Es conocida la tesis según la cual la expansión de la raza blanca europea por todo el globo en el siglo XV, y su posterior dominio de la política mundial, estuvo estrechamente vinculada a estos productos: canela, pimienta, alcanfor, azafrán y clavo de olor.En la Edad Media, Europa pagaba fortunas por estas especias que se conseguían en Oriente. Pero todas estas riquezas llegaban al Continente luego de un largo viaje, y después de pasar por muchas manos.Los árabes las buscaban en la India y las transportaban por medio de caravanas hasta los puertos del mediterráneo; desde allí marinos genoveses o venecianos las compraban y las llevaban hasta los puertos europeos, principalmente Lisboa y Amberes, desde donde se distribuían por todos los países, con gran recargo de precios.Pero esta situación se complicó grandemente con la caída de Constantinopla, y sobre todo de Alejandría, en manos de los Turcos Otomanos. El comercio pudo continuar, pero estos nuevos amos exigían precios cada vez mayores.Por esta causa todos los países de Europa se propusieron encontrar el camino directo hacia Oriente, que necesariamente debería hacerse por mar. El desembarco de Cristóbal Colón en América, en 1492, obedecía en gran medida a esta necesidad comercial. Se dice que Colón murió creyendo que había llegado a las Indias, la "patria de las especias".En América conquistada, luego, nació otra historia económica: la ingente extracción de metales, a través del trabajo forzoso de los indígenas en las minas, que causó un gran flujo de oro y plata hacia la península y el resto de Europa, circunstancia que expandió extraordinariamente el capitalismo.Detrás de algunos bienes, alrededor de su posesión y explotación, ha girado y sigue girando la economía mundial. Es el caso del café, según cuenta el periodista argentino Nicolás Artusi, para quien este producto es el segundo commodity del mundo después del petróleo, y el tercero si se consideran las armas.Este sommelier de café (experto que se dedica a probarlo o catarlo para informar de su calidad y de sus propiedades) acaba de escribir una historia sobre el bien, "Café: de Etiopía a Starbucks", publicado por Planeta.Allí se cuentan los orígenes y la actualidad de este "grano verde", que es una de las materias primas más negociadas del planeta. Se trata de "la historia del mundo contada a través del café", según el autor del libro, que se remonta al año 800 y que no está exenta de conquistas, explotación humana y monopolio.Artusi cuenta, por ejemplo, que los árabes vendían los granos verdes ya extraídos a Europa -nunca las plantas- para que sólo crecieran en Arabia. Además, dice, cuando Napoleón perdió Haití y sus posesiones en el Caribe, todo empezó con una revolución de los obreros del café.El día que el general francés soltó aquella frase "Maldito café, malditas colonias", fue el día que perdió las posesiones americanas y empezó su debacle, según Artusi.Hay otras bebidas que marcaron una época y fueron el detonante de acontecimientos históricos relevantes. Es el caso del té, cuyas bondades fueron descubiertas en China hacia el 250 a.C. y cuyo consumo hizo furor en Europa hacia el año 1635.Con el tiempo el té se convirtió en un commodity cotizado, causa de muchos conflictos, como la guerra de la Independencia Americana.
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