La humanización de la medicina
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Han pasado 25 siglos desde que Hipócrates, médico griego (469-399 a.C.) dictara los principios éticos de la medicina. Entre nosotros probablemente el doctor René Favaloro, cuyo fallecimiento se recuerda hoy, encarnó emblemáticamente ese ideario.Todavía hoy los médicos pronuncian el Juramento de Hipócrates, en alusión a las bases éticas de la noble profesión de curar, según la formulación del héroe fundador de la medicina científica en Occidente.Hipócrates fue jefe de la Escuela de Cos, enseñó medicina en Atenas, y Platón y Aristóteles lo consideraban el paradigma del gran médico.Llegó a ser tan famoso que la antigüedad nos ha transmitido no sólo el nombre de su obra científica sino también la doctrina según la cual el enfermo no es una cosa o un medio sino un fin, un valor ético, en relación al cual debe ajustarse la conducta del médico.El griego hacía jurar a sus discípulos que respetarían a su maestro como a un padre, que compartirían generosamente entre sí sus observaciones y que se conducirían en su arte con una absoluta honorabilidad."Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será completo hasta allá donde tenga poder y discernimiento", reza la primera frase del Juramento.En otra parte dice: "Me valdré del régimen para ayudar a los enfermos según mis fuerzas y mi juicio, y me abstendré de hacer daño o injusticia. No daré a ninguno algún remedio mortal ni porque se me pida, ni jamás propondré tal consejo; del mismo modo, no daré a las mujeres pesarios para provocar el aborto".Y añade: "Preservaré pura y santa mi vida y mi arte. No operaré a nadie por cálculos, dejando tal labor a quienes trabajan en esta práctica. En cuanta casa entrare, iré para ayudar a los enfermos absteniéndome de causar voluntariamente injusticia o daño y de manera especial de todo acto libidinoso sobre los cuerpos de mujeres y hombres, libres y esclavos".El doctor René Favaloro no sólo fue una eminencia médica mundial sino ante todo un digno heredero de Hipócrates, ya que practicó y pregonó una medicina guiada por valores éticos."Llegó a ser uno de los íconos de la honestidad", refiere el cirujano cardiovascular Fernando Boullon, en su libro "El corazón en las manos", en el que resalta las virtudes de este médico rural que llegó a conseguir prestigio mundial por haber desarrollado la técnica del by-pass.Pudiendo hacer una carrera brillante en el exterior, donde le sobraban ofertas tentadoras, Favaloro prefirió quedarse en el país para mejorar la suerte de sus compatriotas, a través de su oficio y sus conocimientos.Pero "un hombre puede cambiar la cardiología de un país y del mundo, lo que no puede hacer es modificar las estructuras corruptas de una sociedad", ha dicho otro de sus biógrafos, Carlos Penelas.Dentro de la medicina, y siguiendo la filosofía hipocrática, el médico argentino defendió el humanismo frente al tecnicismo y al mercantilismo. "La tecnología jamás debe reemplazar el contacto del médico con el paciente", decía.También afirmaba: "Todo parece tener una etiqueta con el signo pesos. En medicina, lamentablemente, muchas decisiones se toman con el bolsillo y no con criterio científico. Tenemos que recordar que decidimos sobre personas con rostros, con sentimientos, con familias, y eso me preocupa mucho".
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