La importancia de cuidar el río Uruguay
Los asambleístas locales reclamarán nuevamente hoy por el cuidado del río Uruguay, como recurso y bien natural compartido con Uruguay. Se trata de la décima primera marcha vecinal de este tipo.Aunque la petición de máxima es el retiro de la pastera, se instará a los gobiernos de Uruguay y Argentina que hagan público el nivel de contaminación que genera la planta, foco de la controversia.Como ya se sabe, las visiones que existen en una y otra orilla, son diametralmente opuestas. Mientras para Gualeguaychú la contaminación del río es de una magnitud que compromete la salud de la cuenca, del lado uruguayo consideran que no hay nada de qué alarmarse.El enfrentamiento diplomático que suscitó la controversia, que llevó a los gobiernos al máximo tribunal de La Haya, cada tanto suele reactivarse. A veces por quejas argentinas ante supuestas decisiones unilaterales uruguayas con respecto al régimen de funcionamiento de la pastera, que impactan en las aguas comunes.Alguna vez la posición de Gualeguaychú contó con el apoyo unánime de la opinión pública argentina, que se mostró sensible a su planteo. Pero con el correr del tiempo esa adhesión cayó, haciéndose el reclamo más regional.Algunos ecólogos argentinos consideran que este conflicto, por el activismo de los gualeguaychuenses, marcó un antes y un después en la conciencia ambiental de la Argentina, aunque reconocen que no se consiguió el objeto de lograr que Botnia-UPM se retirara de la cuenca.Como sea, la marcha hoy en Gualeguaychú vuelve a poner sobre el tapete la importancia estratégica de un río de llanura como el Uruguay, que ya sufre la presión de actividades con alto potencial de polución.El río Uruguay está siendo impactado por agentes contaminantes químicos que degradan su salud, y una fuente importante de polución proviene de la actividad industrial que funciona en la zona, en especial de la megapastera situada en Fray Bentos.Al delicado tema de los efluentes industriales, hay que sumar el impacto de los líquidos cloacales que las ciudades ribereñas vuelcan en crudo al río, así como la influencia negativa del uso de agroquímicos, asociados a la actividad agropecuaria.Demás está decir que las represas hidroeléctricas construidas sobre el río Uruguay -como la de Salto Grande, o las usinas que funcionan en el tramo brasileño- suponen intervenciones en el ecosistema de una magnitud considerable.Los habitantes de esta zona, por tanto, debemos velar por la salud ambiental del río, que debe ser visto sobre todo como fuente de vida y biodiversidad, en lugar de una cosa utilizable hasta el punto de su degradación.Este siglo será testigo de una guerra por los recursos de la naturaleza, nos advierte el sociólogo alemán Harald Welter. Según él, el hambre de materias primas, sobre la base de una explotación incontrolable por parte del poder económico, marcará la historia contemporánea. Pero la presión se ejerce sobre una naturaleza exhausta, cuyos ecosistemas toleran cada vez menos la sobreexplotación. Todo lo cual, vaticina Welter, dibujará un escenario de conflicto creciente.Por tanto, los sistemas hídricos, los acuíferos subterráneos y los ríos se convierten en bienes de la naturaleza, cuya preservación por parte de la sociedad es de máxima relevancia.De ahí la importancia de defender un ecosistema tan delicado como el río Uruguay, una región que además es área de recarga del Acuífero Guaraní, considerado uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

