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La importancia del Día Mundial de la Lucha contra el Alzheimer

En el mundo, una persona contrae "Demencia" cada 4 segundos, y el 80% de estas contraen el Mal de Alzheimer, por lo tanto esta importante enfermedad cerebral hoy ya tiene dimensiones epidémicas. Se pronostica que para 2050 sobrepasará ampliamente al cáncer en causa de muerte.

Por Dr. Julio Zarra*

Desde 1994, cuando la Alzheimer’s Disease International (ADI) en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecieron el “Día Mundial del Alzheimer", el 21 de septiembre es un día emblemático donde se proclama la lucha mundial contra esta importante enfermedad cerebral, que hoy ya tiene dimensiones epidémicas.

Desde el año 2007, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante la Ley N° 2.552, promulga la "Semana de Prevención y Detección Precoz de los Trastornos de la Memoria" a la 3ra semana de septiembre.

Hoy sabemos que en el mundo contrae “Demencia” una persona cada 4 segundos y que la enfermedad de Alzheimer constituye el 80 % de las Demencias, con proyecciones al futuro de índices alarmantes en todo el mundo.

El Mal de Alzheimer es una cruel enfermedad cerebral, de origen neurodegenerativo y con una preponderancia hereditaria, que se presenta únicamente en personas mayores, con una evolución progresiva y un curso muy desfavorable sin un tratamiento específico. Es una enfermedad neurodegenerativa cerebral, es decir que comienza afectando a las neuronas del cerebro, “degenerándolas”, deteriorándolas hasta destruirlas, mediante el acúmulo de unas proteínas anómalas dentro de la célula cerebral, que la van transformando y van haciendo perder sus funciones hasta matarla por completo, con la consiguiente destrucción total de todo el aparato psíquico.

Edad de presentación

La presentación más común es a partir de los 65 años (forma clínica “tardía”). Y si bien es bastante menos frecuente, el diagnóstico antes de los 65 años (forma de comienzo “temprana”) los estudios epidemiológicos actuales demuestran que la edad de presentación es cada vez menor. Y lamentablemente su pronóstico es tanto más grave cuanto más joven sea su comienzo. Y al revés, más benigno será su curso cuanto mayor sea la persona en la que se manifiesta.

Manifestaciones iniciales

Generalmente puede comenzar con una gradual disminución de la memoria, que puede terminar con la total pérdida y la destrucción de todas las funciones psíquicas de una persona. También, aunque es menos frecuente, puede comenzar con la afectación de otras funciones cerebrales, como la disminución de la atención, o la dificultad para realizar tareas de la vida cotidiana: primero tareas complejas, luego las más simples. También puede comenzar expresándose con una importante lentitud en el curso del pensamiento, en la asociación de ideas, en la forma de hablar. Aunque es el déficit en la memoria su forma de manifestación inicial más común.

Evolución y síntomas

Su evolución es siempre desfavorable, en forma gradual, con un empeoramiento progresivo, en el cual se va alterando la conducta, las percepciones, las emociones, transformando así sustancialmente la personalidad y deteriorando todas las capacidades intelectuales, para terminar aniquilando el aparato psíquico hasta convertir a la persona en un ser desvalido y sin autonomía alguna. Así, el enfermo deja de poder pensar, hablar, atender, recordar, actuar y hasta deja de interesarse por alimentarse. Sufrir Alzheimer y estar abandonado a su evolución, sin tratamiento adecuado o sin respuesta al tratamiento, es mucho peor que la muerte misma.

Pronóstico

Hoy sabemos que la enfermedad de Alzheimer ha superado a la patología cerebrovascular (ACV) como la tercera causa de muerte. Y para 2050 las proyecciones indican que sobrepasará ampliamente al cáncer, dado que el número de demencias se duplica cada 5 años, lo que nos lleva tristemente a considerar que estaríamos en presencia de “la nueva epidemia de este siglo XXI”.

Conclusión

El desafío para combatir esta devastadora y cruel enfermedad, que está exterminando la población de adultos mayores, con el objetivo de disminuir su presentación, es no solo de toda la comunidad médica y de los profesionales especialistas en neurociencias, sino que es en realidad también de toda la sociedad entera.

La enfermedad de Alzheimer es hoy uno de los problemas de Salud Pública más importantes en el mundo, por lo que la responsabilidad por combatirla e intentar prevenirla no es solo de las autoridades gubernamentales y médicas, sino también de cada uno de nosotros mismos, como integrantes de nuestra sociedad.

No podemos escondernos e ignorar la posición que debemos tomar: tenemos que informarnos primero (la información es la primera etapa de la prevención) y estar atentos después, porque ante la alerta de los posibles primeros síntomas una consulta temprana posibilita un tratamiento oportuno que podría generar una posterior calidad de vida mucho mejor. Depende de cada uno de nosotros.

*Fundador y presidente de Asociación de Lucha en la Enfermedad de Alzheimer (ALEA)

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