La importancia de donar médula ósea
Hay pacientes que luchan por su vida a causa de enfermedades de la sangre como leucemia, linfoma o anemia aplástica, entre otras, y requieren de un trasplante de médula ósea.Para ello necesitan, ineluctablemente, de un donante que aporte las células madre necesarias para revertir en el organismo enfermo la patología hematológica.La médula ósea produce las Células Progenitoras Hematopéyicas (CPH), más conocidas como células madre. Ellas son las encargadas de producir glóbulos rojos (que transportan el oxígeno a los tejidos), glóbulos blancos (combaten las infecciones y realizan vigilancia inmunológica) y plaquetas (participan del proceso de coagulación de la sangre).Las CPH se encuentran en el tejido esponjoso ubicado en la parte central de los huesos (médula ósea humana). Estas células también se encuentran en la sangre del cordón umbilical y de la placenta del bebé recién nacido.Cada año a cientos de personas se les diagnostican enfermedades relacionadas con el mal funcionamiento de este sistema, lo que requiere un transplante de CPH donadas por otra persona, que puede ser un familiar o no.El problema reside en que es muy difícil lograr la compatibilidad genética necesaria entre el donante y el enfermo. En efecto, sólo el 25% de los pacientes encuentra una coincidencia de perfil genético entre sus familiares, especialmente con los hermanos.El resto, es decir el 75%, tiene que buscar en registros de donantes alrededor del mundo. Ese registro en Argentina está integrado hoy por 65 mil muestras y lo maneja el Incucai, que a su vez integra una red mundial con 22 millones de donantes.El año pasado, 78 argentinos fueron transplantados con células provenientes de otros países del mundo. Por eso, distintas campañas de concientización emprendidas por el Incucai buscan aumentar el número de personas dispuestas a prologar la vida de otras, dando su sangre.La dificultad en este tipo de transplante obedece a la baja probabilidad de que un donante inscripto resulte compatible con una persona que lucha por su vida. Esto hace que ser voluntario no implique necesariamente ser donante efectivo.De hecho de los 65 mil donantes del Incucai sólo 17 han sido requeridos en los últimos nueve años para contribuir a un trasplante. Por tanto, hace falta que mucha gente esté dispuesta a que le tomen una muestra de sangre para que otras tantas no mueran por falta de CPH.Los médicos sostienen que hay mitos que están impidiendo que las personas se acerquen a donar. El desconocimiento del público, por tanto, es la principal barrera para que unos puedan ayudar a otros.La donación de CPH no es peligrosa ni dolorosa. Es básicamente una donación de sangre y el procedimiento utilizado en el 95% de los casos consiste en que unos días antes de la extracción, se le aplican al voluntario unas vacunas que facilitan la liberación de las CPH de la médula al torrente sanguíneo.Este sistema se llama por aféresis, el cual se realiza mediante una máquina que toma la sangre del donante desde una vena de su brazo, la filtra, captura las células madre, y devuelve la sangre al organismo por un sistema conectado al otro brazo.Es un procedimiento que dura entre dos y tres horas, mientras el donante está mirando televisión o charlando con un acompañante. El otro sistema, que se usa en el 5% de los casos, es la punción de cadera para extraer CPH directamente del hueso y requiere uso de anestesia.Cabe aclarar que quien decide el método de extracción es el donante, con el acuerdo del equipo médico.
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