La importancia de hablar del autismo
Es un complejo trastorno neurobiológico que altera las capacidades de comunicación y relación. Así se describe al autismo, una enfermedad que afecta a 1 de cada 68 niños y tiende a crecer. En Buenos Aires, estos días, hubo una marcha protagonizada por niños y adultos, vestidos con el mismo color (el azul), pidiendo que se hable más del trastorno del espectro autista o trastorno general de desarrollo (TGD)."En la Argentina no tenemos estadísticas, pero según el centro para el control y prevención de enfermedades de los Estados Unidos es diagnosticado de autismo 1 de cada 68 niños. Cuando hace ocho años me dijeron que mi hijo Patricio tenía TGG, esa estadística indicaba que era uno de cada 1.500", dijo al diario La Nación Jorge Sengiali, miembro del grupo promotor de TGD-Padres.Lo que se busca es sensibilizar sobre la importancia de que se diseñen políticas educativas y de salud que contemplen el autismo, al tiempo que se procure la inclusión social de quienes lo poseen.El miedo y la ignorancia que rodean a este trastorno conducen a la discriminación, el silencio y la inacción. Agravando así el cuadro de las personas y familias que tienen que lidiar con él.El grupo de padres de todo el país que acompañan a hijos o parientes con Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) y Trastorno del Espectro Autista (TEA), cree que eso se puede combatir con información confiable y accesible a la opinión pública.Las personas con autismo, según el grado de pérdida de las habilidades sociales y de comunicación, pueden tener distintos síntomas, como la aparición de comportamientos repetitivos, obsesivos y/o rutinas rígidas.Pueden tener: respuestas extrañas a estímulos sensoriales (hipersensibilidad al sonido, al tacto, a las luces y olores, umbrales altos al dolor); comportamientos complejos (hiperreactividad, déficit de atención, impulsividad, agresividad, conductas autolesivas y rabietas, cambios inexplicables del estado de ánimo, falta de respuesta a peligros reales, o inversamente temor inmotivado); frecuentes alteraciones en la conducta alimentaria y en el sueño.No existen en la actualidad medios de prevención ni una cura reconocida. Sin embargo, existen tratamientos combinados que apuntalan las capacidades comunicativas, sociales y cognitivas, y gracias a los cuales muchos niños hacen importantes avances.Los especialistas indican, además, que ningún caso es igual a otro; hay tantos casos como personas afectadas. El autismo afecta a 67 millones de personas en todo el mundo. Cada 90 segundos se diagnostica un caso nuevo; 1 de cada 110 niños y niñas es diagnosticado con el síndrome (mayoría varones).Para hacer comprender esta realidad a los padres con chicos autistas, a muchos de los cuales les cuesta asumir la situación de sus hijos, Jim Sinclair, él mismo autista (de alto funcionamiento) les ha escrito una carta conmovedora.Este Licenciado en Psicología con postgrado en Psicología Infantil y del Desarrollo, activista de los derechos de las personas con autismo y coordinador de Autism Network International, dice allí: "El autismo no es algo que una persona tiene, o una concha en la cual se está preso. No hay ningún niño normal escondido tras el autismo. No es posible separar el autismo de la persona. Y si así fuese, la persona que tú deseaste no sería la misma que conoces. Esto es importante, así que toma un momento para considerar que el autismo es una forma de ser, no se puede separar a una persona del autismo. Llora por tus propios sueños perdidos, pero no llores por los nuestros. Estamos aquí, somos reales".
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