La importancia de preservar el río Uruguay
Los recursos naturales, y fundamentalmente el agua dulce, configuran el eje de una disputa económica ilimitada en el siglo XXI, cuya contracara es el agotamiento y contaminación de esos bienes.Bajo este concepto cabe valuar la importancia estratégica de un río de llanura como el Uruguay, que ya sufre la presión de actividades con alto potencial de polución, como es el caso de la pastera Botnia en Fray Bentos, hoy UPM.Este siglo será testigo de una guerra por los recursos de la naturaleza, nos advierte el sociólogo alemán Harald Welter. Según él, el hambre de materias primas, sobre la base de una explotación incontrolable por parte del poder económico, marcará la historia contemporánea.Pero la presión se ejerce sobre una naturaleza exhausta, cuyos ecosistemas toleran cada vez menos la sobreexplotación. Todo lo cual, vaticina Welter, dibujará un escenario de conflicto creciente.Los sistemas hídricos, los acuíferos subterráneos y los ríos se convierten en bienes de la naturaleza, por tanto, cuya preservación por parte de la sociedad es de máxima relevancia.De ahí la importancia de defender un ecosistema tan delicado como el río Uruguay, una región que además es área de recarga del Acuífero Guaraní, considerado uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo.Vivimos en una zona del mundo donde sobreabundan los bienes de la naturaleza, que todavía permanecen en gran medida inexplotados. No ocurre así en otros lugares del planeta, donde la lógica extractiva exprimió más de la cuenta el entorno natural.No hace mucho un directivo de la española Ence declaró, en el semanario Búsqueda de Montevideo, que ellos vinieron al Río de la Plata por tres razones: por la gratuidad del uso del agua dulce, el bajo costo de la mano de obra y por razones de "flexibilidad ambiental".La conservación del río Uruguay está detrás del conflicto por la pastera en Fray Bentos. Argentina demandó a Uruguay por la violación del Estatuto del Río Uruguay -tratado celebrado en 1975 por ambos países para arreglar los usos, actividades y conservación del curso de agua compartido- y el carácter contaminante de Botnia.Fue ante la Corte Internacional de la Haya, cuyo fallo de abril de 2010 instruyó a ambos países para que hagan un "monitoreo continuo" de esa planta industrial. Gualeguaychú, que fue la que impugnó desde un primer momento la presencia de la megapastera en la región, hoy se pregunta sobre los resultados de ese monitoreo.El abogado de la Asamblea Ambiental, Fabián Moreno Navarro, en un artículo publicado hace poco en este diario, concluyó que "nada se ha avanzado en la instrumentalización de un control serio sobre la planta". En su opinión, "se apuesta a la dilución de la controversia, del mismo modo que la pastera lo hace a la dilución de sus tóxicos efluentes".¿Cuáles son las emisiones líquidas, gaseosas y sólidas que emanan de la planta? El Río Uruguay está siendo impactado por agentes contaminantes químicos que degradan su salud, y una fuente importante de polución proviene de la actividad industrial que funciona en la zona, en especial de la megapastera situada en Fray Bentos.Al delicado tema de los efluentes industriales, hay que sumar el impacto de los líquidos cloacales que las ciudades ribereñas vuelcan en crudo al río, así como la influencia negativa del uso de agroquímicos, asociados a la actividad agropecuaria.Demás está decir que las represas hidroeléctricas construidas sobre el río Uruguay -como la de Salto Grande, o las usinas que funcionan en el tramo brasileño- suponen intervenciones en el ecosistema de una magnitud considerable.Los habitantes de esta zona, por tanto, debemos velar por la salud ambiental del río, que debe ser visto sobre todo como fuente de vida y biodiversidad, en lugar de una cosa utilizable hasta el punto de su degradación.
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