Opinion | CODEGU

La inacción que preocupa: es momento de recuperar el rumbo

En los próximos días la entidad más importante de nuestra ciudad, la Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú, celebrará su Asamblea anual y dentro de los puntos del orden del día, figura la designación de Consejeros, que luego en sesión especial designarán al nuevo Presidente por el periodo de dos años.

* Por Enrique Castiglioni

Debo confesar que la ausencia de la prestigiosa Entidad en relevantes temas locales, perdiendo el rol protagónico de años anteriores, me vio obligado a expresar mi opinión en carácter de Socio Adherente de Codegu.

La verdad que me resulta satisfactorio que Gualeguaychú cuente con una Entidad de Entidades, que a lo largo de 46 años haya podido reunir en su seno al Poder Público Municipal y a 26 Entidades muy representativas, aspecto muy favorable que valoriza nuestra ciudad, ya que existe una Mesa de Diálogo que reúne a importantes sectores de la Comunidad.

Pero en verdad ese importante valor agregado, a mi modesto entender, en los últimos años se ha visto disminuido por la lamentable actuación de sus Directivos traducido en una inacción que me preocupa.

Y esa dolorosa visión es compartida por uno de los principales hacedores de la Entidad como ha sido el ingeniero industrial, Romeo Raúl Cotorruelo, quien desde Madrid me ha expresado su profunda preocupación.

En este marco, se ha tomado el tiempo de analizar con detenimiento las propuestas lanzadas -e incluso intercambiar ideas- por la contadora Estela Miño, apoyando en un todo las mismas. En lo personal, los objetivos que se plantea en ese proyecto plural que encabeza lo juzgo de gran trascendencia, por lo cual estoy apoyando su candidatura a la Presidencia.

Y hago pública mi opinión porque veo que se ha perdido el rumbo. Cómo no voy a estar preocupado cuando en mi gestión se puso en marcha el Parque Industrial; se captaron empresas importantísimas; se realizaron 89 conferencias con los mejores especialistas en cada tema; se hicieron 75 cursos de capacitación para todas las áreas; 32 cursos de cultura católica; jornadas de planeamiento urbano con los mejores especialistas del país; se trabajó en la creación del Centro de Formación Profesional, hoy E.E.T. Nº 3; entre tantas otras cosas. Y claro, uno mira ese pasado floreciente y pujante y ve la entidad en la actualidad y la preocupación me embarga.

Por todo ello, tengo la obligación moral de custodiar que los altos objetivos de la creación de la Corporación del Desarrollo se cumplan y entiendo y valoro que las propuestas del proyecto que lidera la contadora Estela Miño los honran a la perfección.

*Ex Presidente de la Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú

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