La indiferencia, el olvido y la distracción
Del agro depende una buena porción de la vida del país, pero sólo se lo tiene en cuenta para cobrarle impuestos. Los problemas que plantea el sector no merecen mayor atención por parte de los gobiernos nacional y provincial. Mario Alarcón Muñiz Las controversias y dudas que despierta el rumbo económico de nuestro país, han ocupado estos días buena parte del interés público. Deuda, fondos buitre, dólar, devaluación, inflación, recesión, desempleo, son temas dominantes. Sin embargo, dentro de ese marco, no se le ha prestado la debida atención a un asunto prioritario, al menos en nuestra región: el desencuentro con el campo. Adviértase que no hablamos de conflicto. Por ahora. Aunque parezca utópico, aún hay tiempo de evitarlo.Es llamativa la insistencia del gobierno en presionar sobre el principal sostén de la economía nacional, hasta debilitarlo. Lo hemos señalado en otras ocasiones. Con algunos vaivenes ha sido una constante desde la crisis de 2008. No sólo se han observado en estos seis años medidas restrictivas de la actividad rural y fuerte crecimiento de las cargas impositivas, sino también un marcado menosprecio del sector.Por otra parte, es evidente que la Argentina, otrora "granero del mundo", cuyas tierras pueden producir alimentos para 400 millones de personas, carece de política agropecuaria. En el campo nadie sabe qué hacer ni a qué atenerse, fuera de pagar impuestos.El mundo de las contradiccionesNi siquiera en su seno acuerda el gobierno una línea determinada. Mientras envía a Rusia una misión encabezada por los ministros de Agricultura y de Industria para vender productos nuestros, el ministro de Economía y el secretario de Comercio restringen las exportaciones de carne y leche. ¿En qué quedamos? ¿Vendemos o no vendemos?No vendemos. En 2005 la Argentina exportó al mundo un total de 771.000 toneladas de carne; en 2013 la exportación sumó 204.000 toneladas. La caída no se produjo por retiro de compradores. En el mismo lapso Brasil, Uruguay y Paraguay aumentaron de manera notable sus ventas de carne y nos dejaron en la polvareda.En tren de explicar algo, se ha dicho que las restricciones obedecen a la necesidad de preservar el mercado interno y sus precios. Otra falacia. En 2005 el mercado interno consumió 3,1 millones de toneladas; en 2013 disminuyó a 2,8 millones. De precios no hace falta explicar demasiado. En 2005 el kilo de asado costaba 7 pesos; hoy ronda los 80 pesos.Otro dato ilustrativo es el de la industria. En la década han cerrado 136 frigoríficos y han quedado sin trabajo 18.000 obreros de la carne.Los que venden y se van son los chacareros. En 2008 había 68.757 explotaciones agropecuarias. Al cierre del año pasado se registraban 65.511 unidades. Abandonan los más pequeños, es obvio. Y a sus tierras las compran los grandes. Otra de las notables contradicciones por no decir hipocresías: discursos contra los poderosos y políticas a favor de los poderosos.Puertas cerradasEn Entre Ríos la situación no es diferente. Los productores se reúnen, reclaman, pero golpean en tapera. No existen. Sólo figuran para pagar impuestos. El gobernador atendió por última vez a la mesa de enlace en febrero. Desde entonces el sector espera una respuesta. La puerta no se abre.En una asamblea abierta realizada en Viale hace un mes, el 8 de agosto, los chacarerosdecidieron plantear sus problemas en cada departamento a los respectivos legisladores, ya que el PE no los recibe. La ronda debió comenzar en Diamante el 22 de agosto, pero los legisladores oficialistas de ese departamento no asistieron.Del error se dio cuenta el diputado Navarro (FpV, Tala), quien manifestó su intención de encontrarse con los representantes del agro. Avanzaron los senadores fijando una fecha: el martes próximo. Ese día concurrirán los delegados agropecuarios al Senado y plantearán sus inquietudes.Mientras tanto, el jueves pasado, la mesa de enlace provincial convocó a legisladores provinciales a mantener una reunión en Crespo. De los 16 invitados oficialistas no asistió ninguno. El radical invitado se excusó por razones de salud. Sólo concurrieron dos diputados socialistas.Los chacareros manifestaron entonces su decepción porque deseaban plantear la necesidad de "una reunión formal para empezar a trabajar y pedirles explicaciones en temas que nos competen a todos, como por ejemplo, qué se hace con el dinero de los impuestos que pagamos y qué piensan hacer con la presión fiscal que aplica el gobierno sobre los entrerrianos", según expresó Elvio Guía, dirigente de la Federación Agraria Argentina.La mesa de enlace manifestó su preocupación porque "si no conversamos (con los legisladores) es difícil que sepan qué queremos y si no lo saben es complejo pensar que pueden representarnos".De todos modos y en línea con esa idea, los dirigentes agrarios irán el martes al Senado.De los diputados aún no tienen noticias, salvo la expresión de deseos de Navarro.El aislamiento es pernicioso para cualquier gobierno. El 28 de agosto varios funcionarios dejaron plantados a productores y pobladores de Islas del Ibicuy, tras haber acordado reunirse para tratar temas que en la zona son de gran importancia económica y social.Graves problemas afectan al Delta a raíz de unos 200 terraplenes construidos de manera ilegal, además de alteraciones de cursos de agua y el acceso a Ibicuy sin suficientes aliviaderos. La última creciente -que allí persiste a raíz de esos obstáculos al escurrimiento natural- ha puesto en evidencia la necesidad de actuar por parte de las autoridades. Pero si los funcionarios -en este caso de Vialidad y de Hidráulica- les dan la espalda, parece imposible encontrar soluciones. Ni siquiera discutirlas.Ahora la gente de Islas del Ibicuy ya no quiere hablar con funcionarios, sino con el gobernador. No será fácil. Está muy ocupado con su precandidatura presidencial.
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