La inflación es el talón de Aquiles
Una reciente encuesta indica que uno de cada tres argentinos tiene problemas para llegar a fin de mes, evidenciando que la inflación está pegando sobre todo a sectores de menores recursos.El sondeo de Poliarquía evidenció que para un tercio de la población los ingresos no alcanzan a cubrir el nivel de gastos mensuales, en un contexto en el cual los valores de las cosas tienden a aumentar.Según el relevamiento, un 22% de los encuestados manifestó que el sueldo que recibe y el total de sus ingresos familiares no son suficientes y tiene dificultades para afrontar sus necesidades mensuales.Peor aún, un 11% sostuvo que tiene grandes dificultades. En tanto, un 52% aseguró que le alcanza justo y sólo un 14% dijo que sus ingresos le permiten cumplir holgadamente con el pago de sus gastos.Puede que el gobierno no quiera admitir la inflación -de hecho los índices del Indec colisionan con la percepción del hombre de la calle- pero referentes del mundo empresarial, que han defendido todo estos años la actual estrategia económica, empiezan hablar de ella.Es el caso del titular de UIA, Ignacio de Mendiguren, quien admitió semanas atrás que la inflación se ha convertido en un problema para la economía."La inflación está alta, es una inflación con la que se nos complica, es incompatible y permanente en el tiempo. Chile ha tenido casi ocho años una inflación de casi 20 por ciento y después la bajó. Nosotros no llevamos ese período pero tenemos un período alto", planteó De Mendiguren.Al hacer su propio diagnóstico del problema, el empresario textil señaló que "puede haber muchas causas" que expliquen el fenómeno, pero en su opinión "la principal es que hoy la inversión no es lo suficiente para el nivel de demanda de la economía".En este contexto, De Mendiguren admitió que los índices del Indec no son tenidos en cuenta en la economía real. "Los índices que se toman para todos los cálculos, sea la puja distributiva, o salarios, se ve que no coinciden" con los números oficiales, expresó.En estos años la economía recuperó empleos perdidos, en un contexto de fuerte crecimiento PBI. Sin embargo hoy se enfrenta al desafío de que el salario no pierda poder adquisitivo, como consecuencia de la inflación.Algunos analistas dicen que la dinámica actual se asemeja a los años 80, cuando el mercado laboral no ajustó por cantidad, sino por precio. Es la situación inversa a la que ocurrió durante la convertibilidad de los años 90, cuando se mantuvo el nivel de salario, pero se perdían puestos de trabajo.Hoy hay bastante menos desempleo, pero la remuneración tiende a disminuir en términos reales, por efecto de la inflación. El cambio de la dinámica económica explicaría en parte el modo de la protesta social.En el plano sindical, la pérdida de valor adquisitivo del salario de los 80 generó a Saúl Ubaldini y sus 13 paros generales, mientras que el desempleo de los 90 engendró a los piqueteros, que eran fundamentalmente trabajadores desocupados.Hoy no hay grandes despidos y de hecho los nuevos empleos que se crearon han reforzado el poder de los gremios. Pero la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, como en los 80, hacen recrudecer la demanda gremial.De hecho algunos líderes sindicales que hasta hace poco eran aliados del gobierno, como Hugo Moyano, ahora se han distanciado de él. La no actualización del mínimo no imponible de Ganancias, que afecta a un sector de los trabajadores en blanco, es sólo un indicador de cómo la inflación toca el bolsillo de los asalariados.
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