La inflación es la piedra en el zapato
Cuando la suba de precios empieza a ganarle a los salarios, se encienden entonces las tensiones sociales. Aquí residiría una de las grandes contradicciones del actual modelo económico.El tema ha dejado de ser ignorado por el gobierno, quien acaba de disponer un "congelamiento" de precios hasta abril, vía supermercados. De hecho hasta la CGT alineada con la Casa Rosada se halla incómoda con la situación."Un acuerdo de sólo 60 días no sirve, tiene que ser un acuerdo por un plazo más largo. ¿De qué vale si a los 61 días explota?", se preguntó por estas horas Antonio Caló, jefe de esa agrupación."¿De qué vale poner precios máximos si cuando mi señora va al supermercado no están las cosas?", se interrogó, insinuando que la política de reprimir precios desde el Estado acaba en desabastecimiento.Y agregó: "¿De qué vale controlar a un supermercado chino si no se controlan a los formadores de precios?". Con lo cual lo que la CGT oficialista estaría pidiendo es una suerte de pacto social.Esta idea definió la política económica de las primeras fases del gobierno peronista de Héctor Cámpora y de la tercera presidencia de Perón. Se realizó en 1973 entre la CGT, conducida entonces por José Ignacio Rucci, y la Confederación General Económica (CGE). Ber Gelbard, fundador de esa cámara empresaria, era el ministro de Economía.Así como hoy, en los '70 el gobierno, la industria y los sindicatos estaban interesados en mitigar la persistente inflación. También por esa época preocupaba la famosa espiral de precios y salarios.Para darle más connotación histórica al momento que se vive, Caló desempolvó una vieja frase del General, señalando que "los salarios van por la escalera y los precios por el ascensor"."De una vez por todas tenemos que tratar de buscar quiénes son los formadores de precios y sentarnos, y hacer una política de Estado porque esto de correr detrás de la inflación no le conviene ni a los empresarios, ni a los trabajadores, ni al gobierno", indicó el líder sindical oficialista."Soy padre de familia y voy al supermercado, sé lo que valen las cosas. Todos los días aumenta la canasta básica", subrayó Caló, quien anticipó que la entidad que preside "no va a permitir de ninguna manera que se le ponga un techo a la paritaria".¿Deben leerse los dichos del sindicalista como una crítica al propio gobierno? Algunos creen que sí, pero el diagnóstico que subyace al pedido de pacto social empalma con la visión del gobierno sobre el origen de la inflación: la apropiación empresaria de la riqueza, en el marco de la puja distributiva.Es lo que acaba de formular el banquero kirchnerista Carlos Heller, para quien la culpa de la inflación la tienen los formadores de precios (es decir los empresarios). "Hay vía aumento de precios una reapropiación por parte de las empresas", declaró.Trascartón dijo algo que, mirado en perspectiva, es una crítica al propio modelo económico: "No puede ser que 20 empresas produzcan el 80% de todos los alimentos y artículos de mayor consumo".Como sea, existe otra visión sobre el origen de la inflación: como el gobierno gasta más de lo que recauda, al bache lo financia con emisión monetaria a través del Banco Central. Y cuando hay más dinero para el mismo volumen de bienes, eso hace que los precios suban.Se trataría, en rigor, de una antigua defraudación de los emisores de papel moneda: a medida que se multiplica la creación de billetes, en la misma proporción se licua su poder de compra en los bolsillos de los ciudadanos.
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