La influencia de la madre, clave del progreso personal
La vida de cada quien se juega en la infancia y sobre todo en la formación y la dedicación de mamá. A esta conclusión -quizá para algunos de sentido común- arribó un estudio del Banco Mundial (BM).Después de rastrear durante 15 años la evolución de 200 millones de menores en 19 países, se comprobó que el desarrollo de los mismos está íntimamente vinculado a la influencia materna.La formación de las madres y el tiempo efectivo de educación con sus hijos, es una variable decisiva que condiciona el desarrollo personal de éstos. Eso afirmó Marcelo Giugale, director de Política Económica para América Latina del Banco Mundial.Lo hizo al presentar, semanas atrás, el Índice de Oportunidades Humanas (IOH) 2010 para la región. Dicho indicador revela que más allá de la distribución de ingresos y de factores que hacen al entorno (alimentación, agua, salud y demás), las circunstancias personales en la infancia son claves.Y en ese contexto vital, el futuro individual y comunitario de las personas está estrechamente ligado a si recibieron una influencia positiva de su mamá cuando fueron niños.El IOH mide la tasa de disponibilidad de diversos servicios considerados básicos para progresar desde la infancia a la vida adulta. El indicador le ha servido al Banco Mundial para comparar las oportunidades humanas en países latinoamericanos con las de países desarrollados.El documento "¿Qué oportunidades tienen nuestros niños?", es un informe sobre la realidad latinoamericana que mide el nivel de estudios, el acceso a la vivienda, la electricidad y la salud en función de los ingresos, el estrato social y la étnia.Según Giugale, son varias las lecciones que pueden extraerse del IOH, sobre todo pensando en políticas sociales orientadas a superar la pobreza y la marginación social.El director de programas para la reducción de la pobreza del Banco Mundial, insistió en principio con que "las circunstancias personales todavía importan mucho para los niños de la región. El nivel de educación de sus padres muy probablemente determinará el suyo", explicó.Para Giugale, la formación de la madre, cuya influencia es decisiva en los niños, debiera ser una prioridad. Pero hay otras lecciones, dice, del informe sobre el índice de oportunidades humanas.Por ejemplo, poner "más énfasis en la infancia temprana", tanto en el aspecto sanitario como educativo -embarazo y parto bajo control médico-, medicación y enseñanza preescolar.Además, "invertir más en la escuela básica" o primaria para potenciar la lectura y el pensamiento crítico. Por otro lado, en lo concerniente a la edad adolescente, garantizar su seguridad física y no descuidar la educación reproductiva, porque "un embarazo con menos de 18 años termina las oportunidades de esa niña".Otra lección alcanza a las personas adultas, cuyas oportunidades vitales pasan por garantizar su propia "personalidad jurídica" con sus correspondientes registros de nacimiento e identificación, tarjetas de votante, títulos de propiedad, así como la existencia de leyes contra la discriminación y el acceso a la información.Con respecto al tema de la inequidad en la región, el informe del Banco Mundial aboga por focalizar los subsidios en quien los necesita y eliminar los que van a parar a gente con recursos de sobra."Hay países que gastan más en subsidiar la energía domiciliaria a familias ricas que en presupuestos de salud, o en subsidiarles la gasolina que en servicios sociales", apuntó Giugale.Más allá de estas lecciones, en suma, resulta notable que un estudio internacional destaque el rol protagónico de las madres en el progreso de sus hijos.
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