La inquietante tendencia a medicalizar la existencia
Vivimos una época en la cual el sufrimiento tanto físico, psíquico o moral no sólo no es tolerado, sino que carece de significado. En este contexto la vida misma, sobre todo en lo que tiene de frustrante, corre riesgo de ser absorbido por la medicina.Hace poco desató controversia la categorización de la timidez, la tristeza y la rebeldía como nuevas "enfermedades" mentales por parte de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos.Esa entidad edita un manual que es como la "Biblia" de la psiquiatría, toda vez que lo usan los médicos, las obras sociales, los peritos judiciales y las autoridades sanitarias.¿Acaso las emociones más elementales de los seres humanos pueden ser vistas como "trastornos"? Es la pregunta que empezaron a hacerse algunos profesionales de la salud mental, inquietos por la nueva definición.El cambio abre la posibilidad de etiquetar a millones de tímidos, personas tristes por duelos o adolescentes rebeldes y de esta manera aumentar la cantidad potencial de "consumidores" de medicamentos que pueden controlar o frenar los síntomas.Profesionales de todo el mundo firmaron un documento en el que pidieron a la asociación de Estados Unidos que de marcha atrás en esta nueva ampliación de los "desórdenes mentales"."El nuevo manual empuja a la industria de la salud mental a medicalizar problemas que no son médicos, e inevitablemente conduce a una sobreprescripción de drogas psiquiátricas, al incluir a gente que experimenta emociones humanas naturales como el duelo o la timidez", advirtió David Oaks, director de la ONG Menta Libre Internacional.Gustavo Dupuy, médico psicoanalista argentino, también se mostró en desacuerdo. "Si una persona está triste por la muerte de su pareja o su hijo, es lo normal porque tiene que elaborar la pérdida. Si no estuviera triste, sería alarmante", apuntó.La medicalización en auge, entendido como un proceso por el cual la vida misma, con su carga inevitable de frustraciones y dolencias, se convierte en un problema médico, es algo que merece una reflexión antropológica.El psiquiatra Víctor Frankl, que estuvo recluido por su condición de judío en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Türkheim, y tuvo que soportar con toda la crudeza su infrahumana brutalidad, explicó que el sufrimiento es una cuestión ineludible de la realidad humana.Según advirtió, en la mentalidad de amplios sectores de la sociedad occidental se concibe como un hecho absolutamente incomprensible, motivo por el cual se pretende rechazarlo por todos los medios al desconocer e ignorar su enriquecedor significado y la fecundidad de su sentido.Frankl considera que cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortaleza por el ser humano, si sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminar su significado:"El hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido", escribió. Sin caer en una delectación morbosa por el dolor- típica de la personalidad masoquista- Frankl creía que podía ser un factor que desarrollara la personalidad, haciéndola más fuerte y equilibrada, y también más comprensiva del dolor ajeno.En este sentido, la tendencia a medicalizar la existencia, al punto de considerar sentimientos humanos elementales como "trastornos mentales", susceptibles de ser "curados" con psicofármacos, podría ser reflejo de una mentalidad que niega el sufrimiento en sí mismo, no viendo en él ningún sentido humano superior.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

